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lunes, 8 de diciembre de 2014

RELATOS DE LOS ANGELES



Relatos de Los Ángeles.- 

Paco Nieto
         Hace más de 50 años. Un 4 de noviembre de 1963, un grupo muy numeroso, muy superior al ciento, hace un viaje a lo desconocido. Su destino, un edificio, aún sin terminar, en plena sierra de Hornachuelos, a unos 8 ó 9  kilómetros del pueblo más cercano, que da nombre a su sierra: El Seminario Menor de Ntra. Sra. de los Ángeles. Antiguo monasterio de frailes, que acogió a D. Ángel María de Saavedra y Ramírez de Baquedano, Duque de Rivas, y que aprovecha dicha estancia para recrear su obra "Don Álvaro o la fuerza del sino" en dicho paraje, plagado de rincones que se rememoran en su libro, como "la cueva de la penitenta" "el salto del fraile", así como otros entornos del antiguo monasterio.
         En dicho enclave, rodeados de montes, río Bembézar a sus pies, salto del fraile, la cueva, la cruz, que parte de un vía crucis, fuente de los tres caños, el campo de fútbol en la cima de la montaña, la antena de TV que, a veces, nos portaba señal para poder ver algún canal, me imagino que el único de la época, etc., pasábamos  los primeros años de nuestra "carrera de curas", metidos en nuestra niñez.
         Con nuestros recreos, clases, estudios, juegos, tiempos libres, donde se podían hasta escribir cartas, que posteriormente eran revisadas, solamente a efectos de ortografía por nuestros superiores. Todo un cúmulo de vivencias, donde los juegos, oraciones, retiros, etc, recomponían nuestro rompecabezas individual, hasta llegar al mapa colectivo que conjuntaba una melodía, donde los popurrí, más las canciones populares aprendidas en las mañanas de domingos inhábiles, ejecutaban la sinfonía para coro y orquesta de más de 300 niños en su segundo curso de seminario.
         Tras unos 50 años, nos volvemos a encontrar, los nuños de más de 60, para volver a interpretar la misma sinfonía, con sus desafinos, sus tonos y semitonos, como interpretando, no solo la música, sino la letra de "Don Álvaro" pensando que el sino, no ha sido un desacierto, sino la realidad de nuestra vida que ha cubierto: desde el culmen de la vocación, para unos, los que terminaron y aceptaron sus órdenes, y la realización de personas "sin más" "sin apelativos de ningún género" para otros, que han tratado de trazar sus vidas, de acuerdo con los parámetros, que las propias vidas les marcaban, y tratando de actuar de la manera mejor aprendida en los años en los que la reflexión "meditación" y la actividad recapacitada daba como norte el tipo de actuación a seguir.
         Y así, nos encontramos con unos concienzudos pequeños-mayores que han tratado de invertir sus vidas a mayores-pequeños añorantes, que desearían revivir, aunque con algún retraso, aquellos bellos momentos en los que, entre clases, estudios y recreos, chorizos sin color, sopas, naranjas aliñadas, judías y otros, pasábamos una vida llena de nuevas formas y momentos, sacados de nuestro contexto natural, nuestra familia, nuestro pueblo, para adentrarnos en nuestra nueva aventura de "estudiar para curas"
         Esta es la historia que, evocando recuerdos, conversaciones, caras, nombre y apellidos, tratamos de hacer presentes en nuestras vidas actuales.

Paco Nieto
Diciembre 2014

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