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jueves, 17 de diciembre de 2015

CRONICA DE LA REUNION DEL GRUPO DE CORDOBA

COMIDA DE NAVIDAD EN LOS TRES CALIFAS

Córdoba, 13 de diciembre de 2015





No tuve la suficiente fe. Era el día 13, y unos minutos antes de las 13 horas. No me decidí a entrar y dudé: no por superstición sino porque aún faltaba un minuto para la hora estipulada. El reloj del alminar de la Mezquita-Catedral aún no había dado la hora indicada y justo, en su momento, al sonar las campanas (tendrán los psicólogos que determinar esa fijación de las campanas…) me decidí a entrar. Por lo menos estaría sentado y no de pie esperando, dije para mis adentros.  ¡Cómo he podido dudar!... fue lo primero que se me ocurrió una vez dentro. ¡Allí estaban! Los que siempre son los primeros: Andrés, su esposa Jenny y Pacomo (Paco Moreno en el D.N.I.) al frente, para ser los anfitriones de todos los que acudíamos a esa Comida de Navidad.

Efectivamente, poco a poco empezaron a resonar los abrazos y besos, en ese patio, que para no desentonar con el entorno, se viste de Al-Ándalus para regocijo de la vista y la imaginación. Sitio entrañable y de buen acogimiento.

El olor del vino y la cervecita, entremezclados con la fragancia de la conversación, se  propagaron por el recinto, adornado de flores por doquier. Lentamente fueron ocupándose las mesas reservadas. Ya todos en sus sitios y como rito perpetuado en el tiempo, el primer brindis se hizo en honor de todos los ausentes, aunque vivamente presentes en el acto (no aguardamos a los postres)  Lo primero es lo primero.
              
Y a la voz de ya, otra vez se reanudó la excitante conversación y a dar cuenta de las no menos deseadas viandas que fueron  colocadas en las mesas. Por supuesto,  en ese mismo instante,  Andrés y Pacomo, este último, con su “largo palo” fueron informando gráficamente a través de sus móviles: al igual que se realiza en la radio… en las retransmisiones deportivas… “minuto y resultados”  (Eso también lo hacen nuestros amigos Pepe López Y Mateo al  tenernos al corriente de cuando el Córdoba juega en casa) Creo que no hay que repetir que Carlitos seguía siendo fiel a sus reportajes fotográficos.


En el preciso momento, en el que estábamos dando cuenta, sin prisas, de la gran variedad de platos, fuimos rejuveneciendo hasta retrotraernos a esos años 60 y pico “recuerdas…; yo estuve…; me dijo…” Verbos cargados de nostalgia y profunda convivencia: algunas veces amargas, pero la inmensa mayoría repletas de gratos recuerdos. El ayer se entremezcló con el ahora. Nuestros rostros denotaban la gran carga emocional que se vertía por entre los manteles de las mesas.

De vez en cuando, voces como la de Rafael Raya y la de algunos más, increpaban para que entonásemos alguna de aquellas canciones que tan alegremente nos acompañaban en nuestros días de ilusión. No pudimos resistirnos y dimos rienda suelta a esos corceles musicales que lo estaban deseando. Echamos de menos a la buena organización que Paco Molina había preparado en año pasado pero, como se pudo, tiramos de repertorio, recurriendo a las mentes y voces privilegiadas que aún cuentan entre nosotros. Ya sobraron las mesas, las sillas y hasta la comida; solo una cosa regía nuestro comportamiento… “cantar”.

En uno de los intermedios, parece ser que alguien descubrió pruebas inequívocas del paso, por aquel emblemático lugar, de Romeo y Julieta (en uno de los viajes que hicieron antes del famoso romance del balcón) La foto demuestran la veracidad de esta referencia y yo diría, sin miedo a equivocarme, que este hallazgo es primicia mundial.            

Renovadas las fuerzas, después de la experiencia Shakespeariana vivida, volvimos a nuestras canciones, que era de lo que se trataba. Así fue transcurriendo el medio día, la tarde y la noche (para algunos).
               
Las voces fueron apagándose no sin agradecer los momentos nuevamente vividos y desear lo mejor para el próximo año y toda clase de felicidad para estas fiestas.

Andrés Osado Gracia.
























Serenata a la Mezquita

Como grabado por buril moro,
visión sublime de un poeta emir,
Córdoba tiene su lecho de oro
cerca del viejo Guadalquivir.
Y en el encanto de las plazuelas
brindan las fuentes con su rumor,
coplas de amores que en las vihuelas
llevan el canto del rondador.
Sultana, mi novia de Andalucía,
te has querido hacer cristiana
para ser por siempre mía.
Yo no te he de dar enojo,
te lo juro ante la cruz,
mientras pueda ver tus ojos,
que son veneros de luz.
Bajo los arcos de la Mezquita,
mansión que el arte diera a la fe,
se muestra el sueño del islamita,
como recuerdo de lo que fue.
Y en el embrujo de las callejas,
cuando se extiende la oscuridad,
cantan los novios, junto a las rejas,
coplas que dicen de su ansiedad.
Sultana, mi novia de Andalucía,
te has querido hacer cristiana
para ser por siempre mía.
Yo no te he de dar enojo,
te lo juro ante la cruz,
mientras pueda ver tus ojos,
que son veneros de luz.
Sultana, la flor más lozana
del suelo andaluz.

5 comentarios:

  1. Magnífica crónica amigo Andrés, como no podía ser de otra manera.
    Gracias, un fuerte abrazo.

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  2. Muy bien escrito, muy bien sentido y aun mejor transmitido, lo haces vivir a los que no esta,os presentes, como no podía ser menos: muchas gracias y un fuerte abrazo.

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  3. Siempre te lo digo, tocayo, eres un magnífico contador de historias vividas. Enhorabuena por tu crónica. Un abrazo.

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  4. Perfecto Andrés. Como sabes expresar lo que todos y cada uno vivimos en esos momentos... Un abrazo fuerte

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