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sábado, 30 de noviembre de 2019

REUNION DE LOS VICARIANOS CORDOBESES

EN LA SOCIEDAD DE PLATEROS EL JUEVES, DIA 28-11-2019 

No habían sonado aún las campadas de las ocho de la tarde, en la Iglesia de San Francisco, cuando un grupo de nosotros, nos encontrábamos haciendo la “esquina” en la calle del mismo nombre. Al igual que en tiempos antiguos “aguardábamos” a que se abriera la puerta de los “asuetos y libertinajes” (léase Anales de la Calle de la Feria) Allí, bajo la tenue luz de la farola, aguardábamos a que Juan o Jesús, dieran el paso franco.

Entre el primer y último son, de la hora preceptiva, comenzó a abrirse el primer cuarterón de la puerta principal. A continuación, quedó expedito el paso. Sola quedó la esquina.

En el interior, como de costumbre, nos aguardaban los anfitriones, Antonio, Juan y Jesús. Por cierto, cuán distintos de la primera vez que tuvimos la gran suerte de conocerlos. En sus caras se denotaba una chispa socarrona de alegría. Quizás era presagio del buen rato que entre todos íbamos a pasar.

Poco a poco, “la mesa rectangular” fue ocupándose, en esta ocasión hasta el número de diez.

La primera ronda, con sus correspondientes tapas, fueron a cargo de nuestros compañeros Jesús Yamuza y Manolo Sepúlveda. Brindamos por sus felices cumpleaños. Creo que habían alcanzado la mayoría de edad.

Constituidos en Asamblea, inmediatamente, nos pusimos a tomar acuerdos. El primero fue, a petición de Manolo Vida y Pepe López, el establecimiento, salvo mejor prever, del día 30 de enero de 2020, jueves, a partir de las 12 del mediodía, para la celebración un perol en la Iglesia de la Margaritas. El motivo: Agradecimiento a Antoñita, “nuestra querida Antoñita de Santa María de los Ángeles” por los años que nos dedicó con sus servicios, cuidado y alegría continua.

De ello se tomó la debida cuenta, estableciéndose el mecanismo para llegar a tal fin. A su debido tiempo se indicará si tal sitio y fecha será los definitivos.

No indico más acuerdos, no porque se me haya olvidado, sino porque no los hubo. 

Rápidamente comenzamos la tertulia, que discurrió amena y dicharachera, como es frecuente.


Primeramente, demostramos nuestra complacencia al ver a Diego entre nosotros. Ello era síntoma que su proceso de recuperación va por buen camino. Nos contó, con ese espíritu alegre y despreocupado que le caracteriza, el proceso por el que había pasado.

Viveza adquirió el coloquio, cuando se tomaron en consideración y elucubración los conceptos de: 

- Compaginar lo que es el diálogo en lo “tumultuoso” en contraposición a “pequeño comité” ¡Casi ná! Todo ello a colación y producido por lo placenteras que suelen estas reuniones en la mesa rectangular. Se aceptó, como relevante, el espíritu del jueves plateresco y nocturno. Para ello lo importante es saber compaginar entre lo uno y lo otro. ¿Está claro? Yo lo veo meridiano. 

Desde luego, cuando dejamos libre el “coco”… se demuestra lo mucho que nos enseñaron de pequeños. 

Pero no quedó ahí la cosa. Por si no habíamos tenido suficiente: 

- Lo fotogénico y la opinión que tienen los demás de uno mismo. 

Esto ya para echar el resto. (Como suele decirse y viene bien a nuestras alturas… “para mear y no echar gota”) ¡Qué pasaba esa noche! Yo lo dejo ahí. Más me vale. 

No por ello decayó la noche. Todo lo contrario, porque al llegar la hora de los caramales, la cosa se apaciguó; la cordura se restableció y la noche siguió trascurriendo con normalidad. 

Por cierto, Juan y Jesús ya se han convertido hasta en nuestros fotógrafos Y Carlitos tocándose los… 

La noche siguió, el sitio permaneció, pero nosotros nos fuimos por donde vinimos. En esta ocasión, no hicimos la esquina. 

¡Hasta el próximo día! 

Que todo nos vaya por buen camino.

Córdoba, 30 de noviembre de 2019 (día de San Andrés) 
Andrés Osado Gracia

lunes, 11 de noviembre de 2019

38º Encuentro en Madrid

Crónica de la 38ª Reunión Grupo Madrid 
9 de noviembre de 2019 

Casa de Córdoba en Madrid

Cuando el invierno está llamando a la puerta con su cara de resfriado, y los cansados españoles acuden de nuevo a las urnas para decirles a los políticos ¡que ya está bien!, procedo a levantar acta del encuentro que tuvimos ayer en la Casa de Córdoba, en Madrid. 

La verdad es que la Casa me decepcionó. Eché de menos la alegría del sur. Cuatro cuadros colgados de Julio Romero de Torres; fotografías aéreas de la Mezquita-Catedral; un patio con macetas colgadas y en la segunda planta un comedor con una cabeza de Séneca que me pareció oírle decir: -¡Qué pasa, tío! Para rematar, el camarero que nos sirvió no era de San Basilio, ni de la Viñuela, ni del Parque Cruz Conde ni tampoco del Campo de la Verdad. Era marroquí. No tengo nada en contra de nadie, pero ¡joer!, ¿no hay ningún cordobés en Madrid que sepa de qué va esto? 

A la hora convenida fuimos llegando. Los compañeros del 61 tardaron en hacerlo unos cincuenta minutos porque habían estado visitando la ciudad. Saludos y presentaciones de rigor y subida al amplio comedor. Victoriano, nuestro Comandante en Jefe, presidió la mesa con la dignidad del titular de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Creo que fue un acierto el nombramiento. A ver si aprenden estos políticos de chichinabo. 

La comida no estuvo para tirar cohetes: ensalada, huevos revueltos y berenjenas con miel ¿?, para cada cuatro comensales, y de segundos entrecot y merluza a la romana. Entre bocado y bocado íbamos contando nuestras experiencias en el Seminario. Manuel Jurado, como siempre, era el encargado de aclarar y encauzar nuestra conversación para que las fechas y lugares no nos volvieran locos. Victoriano me miraba moviendo la cabeza, como diciéndome: -¡Y ahora qué! Fue laborioso el trabajo de Jurado porque existía cierta diferencia de edad entre nosotros, pero una vez más demostró el dominio de las ephemérides. Todo discurrió entre risas y bromas. 

De pronto, Fernando Prior se levantó y nos regaló a lo largo de unos minutos poesía de la buena. ¡Poesía de su cosecha! Nos recitó su “Romance a Córdoba”, mucho mejor que el de Pepe Marchena, décimas, sonetos… Tenemos un verdadero poeta en nuestras filas. A continuación, Fernando Horcas y Antonio Porras sacaron sus instrumentos, musicales claro. Aunque Fernando se tiró media velada con la portañuela abierta. Estuve observando y no ví ningún movimiento de entrada o salida. ¡Como si no viviera nadie en casa! Porras me transportó con su vieja bandurria a aquellos años donde la rondalla, con su director Manuel Cuenca a la cabeza, nos amenizaba los actos culturales y festivos del Seminario. Todavía guarda mucho arte y sensibilidad musical a pesar de tener los dedos gordos como morcillas de Burgos. Fernando Horcas, con finura y oficio, nos deleitó con su violín. Nos tocaron algunas obras de la tierra: “Cordobesita”, “Soy cordobés”, “Himno a San Juan de Ávila” etc., que nosotros intentamos cantar con más voluntad que acierto. Horcas, al final, nos deleitó con el “Concierto de Aranjuez” lleno de embrujo. 

Andrea y yo tuvimos que irnos antes de tiempo porque teníamos que festejar el cumpleaños de nuestra nieta. Se vinieron con nosotros Manuel y Manuela. Nos fuimos con ganas de haber estado más tiempo con el grupo. 

En resumen: una buena tarde de convivencia amenizada por el arte, la cultura y la amistad. 

Paz y bien. 

Antonio Estepa Romero

miércoles, 23 de octubre de 2019

III Encuentro de Otoño en Almodóvar del Río

Almodóvar del Río (Córdoba)

Entra en el álbum de fotos del encuentro pulsando en la imagen

Crónica de Antonio Estepa Romero

Ya tenía síntomas. Me iba notando el estómago revuelto desde que salí de Madrid. Era como si tuviera dentro a Raya Real cantando “Bamboleo”.

Cuando hicimos parada en Abades Puerta de Andalucía, salí del coche como el corredor de marcha, Paquillo Fernández, y seguí la línea azul que me llevó directamente a los W.C. ¡Tres botellas de Lanjarón de 1,5 l. podría haber llenado sin derramar una gota! Así, dos veces. Le comenté a Andrea que si seguía en este estado peligraría, primero la tapicería del coche y después el añorado Encuentro del sábado. En la farmacia de Montalbán adquirí una caja de suero y estuve veinticuatro horas sin probar bocado ¡una eternidad! Perdí dos tallas de pantalón.

El sábado nos pasamos por Córdoba para recoger a Sánchez y a Mari. Con la rapidez de una gacela moribunda se dieron cuenta de la pérdida de mi masa muscular.

Llegamos a Almodóvar de los primeros. En la amplia explanada de Las Parvas, dos encargados se afanaban en controlar el acceso al aparcamiento. Los primeros palmotazos y besos se hicieron oír en la fresca y plomiza mañana.

Sobre las diez, el excelente servicio de microbuses nos subió hasta el Castillo. Desde que estaba en Los Ángeles no había vuelto. La conservación es magnífica. Para mí es uno de los castillos más bonitos de España, haciendo un maridaje perfecto con la blancura del precioso Almodóvar.

Según Wikipedia, fue construido por los Bereberes en el siglo VIII, siendo su propietario actualmente el XI marqués de la Motilla.

El Encuentro se hizo coincidir con la celebración de las V Jornadas Medievales. Fue interesante presenciar una Recreación histórica, con entrenamientos de Combate, exhibición de cetrería, talleres infantiles, etc. Yo me quedé a ver dos combates. Me hice una idea de lo brutos que eran los del Medievo. Vamos, los de Fernán Núñez son oblatas benedictinas al lado de estos guerreros. ¡Qué leñazos se pegaban en la cabeza!

Visitamos casi todas las dependencias del castillo, entre los efluvios de la carne a la brasa. Mi estómago se iba desperezando lentamente. El haber servido a la Patria en el Cuartel de Lepanto como Mando (Cabo colorao), me hizo sobreponerme a la adversidad y pude conquistar las torres de la Cuadrada y del Homenaje. Dado el temblarito que empezé a notar en mis ancas, le comenté a Andrea la posibilidad de ir pensando en la retirada hacia el “campamento base”.

Cuando nos íbamos acercando al restaurante, observamos en la terraza a Sánchez sentado junto a la puerta de entrada. Parecía el dueño del Asador el Campero. Todavía nos quedaba una larga espera antes de la comida. Fue mitigada con unas cervezas que nos tomamos en compañía de Pablo Bosch y Marín Palomares. Aprovechando la coyuntura, le hice unas preguntas técnicas al compañero galeno que me asesoró magistralmente. ¡Una suerte tener en el grupo acuñadas todas las profesiones!

Pasamos una tarde extraordinaria. ¡Una más! Mereció la pena bajar para reencontrarte con gente a la que tanto quieres. Echamos de menos a los ausentes. En la comida se habló como siempre de todo: religión, política, seminario… pero siempre desde la libertad y el respeto. Entre plato y plato, Naz Valverde también me ayudo a seleccionar la ingesta. Me demostró su experiencia con soberbia pedagogía. Como los asistentes éramos pocos, treinta y cuatro, nos dio tiempo de compartir ampliamente con todos. ¡Fue una verdadera gozada!

Antes de terminar quiero felicitar a Paco Contreras y a Mari por los desvelos que han debido de sufrir para que todo saliera perfecto. ¡Enhorabuena y muchas gracias por habernos hecho pasar un día tan extraordinario!

Poco a poco nos fuimos despidiendo entre abrazos y jocosos comentarios, y la esperanza de volver a vernos el 18 de Abril en Los Ángeles. Algunos ya se han quitado el mono. Yo no he vuelto desde hace cincuenta años. Ya estoy pensando en el reencuentro.



Os deseo a todos lo mejor. Sólo me queda brindar por vosotros para que nunca perdamos las ganas de comer.




Paz y bien.

domingo, 22 de septiembre de 2019

37ª Reunión del Grupo Vicariano de Madrid

Casa Pepe 
Fuenlabrada (Madrid) 

21 de septiembre de 2019

Crónica de la 37ª Reunión Grupo Madrid 

“La noche de la tormenta, mare, ¡cómo llovía!”. Podría empezar la crónica con estas sevillanas de Chiquetete, para describir el tormentazo que cayó en Madrid el viernes por la noche. Me acordé de las inundaciones recientes, donde familias enteras lo han perdido todo. Egoistamente me preocupaba de la comida programada para el sábado en Casa Pepe. Tuvimos suerte y ayer amaneció con cielo claro, aunque a media mañana se puso color “panza burra”. 

La primera alegría del sábado fue cuando nos bajamos Andrea y yo del coche y vimos en la terraza del restaurante a Cari con nuestro Intendente Mayor, Victoriano y su morenaza Consuelo. Cari no asistía a un encuentro desde el 7 de julio de 2018 en Alcalá de Henares. Todos sabemos que tiene que hacer un gran esfuerzo, pero ella es fuerte y poquito a poco va superando la separación. Antonio seguirá siempre entre nosotros porque un amigo como él no se olvida nunca. 

Enseguida llegaron Manuela con nuestro bibliotecario Manuel, Antonio Porras, Pilar, José María, Charo, Paco, Vale y por último Antonio López. Total: catorce comensales dispuestos a pasar un día de convivencia y de paso degustar las exquisiteces de Casa Pepe. 

Primeros ejercicios de barra antes de entrar al “gimnasio”. Aprovechamos el tiempo para ponernos al día de cómo nos iba la vida. Lo podría resumir con una palabra: “extraordinariamente”. Entre cerveza y cerveza, me quedé fijando en los tórax y, salvo tres, aquello parecía un melonar . ¡¡Qué sandías, chacho!! Trabajo le doy a los galenos como tengan que palpar nuestros diafragmas. Victoriano, con esa agudeza visual que posee, se dio cuenta de mi delgadez. Lo demostré cuando exhibí, como si fuese un trofeo de caza mayor, mi cinturón donde se apreciaba claramente que le había ganado un agujero. Calculé en unos 600 gr. el resultado de mi gesta. 

La comida transcurrió de forma alegre y apacible. Entre Antonio Porras, Manuel y yo nos comimos dos cantaritas de sopa de mariscos. Tocamos diversos temas de la actualidad, pero sin calentarnos mucho la cabeza. Algún chiste que otro y sobre todo, “sucedidos”. Antonio Porras, con esa gracia natural que Dios reparte a quien le da la gana, nos contó anécdotas para enmarcarlas. Como alumnos desmemoriados, preguntábamos a Manolín por compañeros del Seminario y éste, con la paciencia y sabiduría de un docente, se bajaba de una imaginable tarima para instruirnos. Victoriano, ante las preguntas que le hicimos sobre su amigo Artemio, nos informó que el stock no peligra y la libido alcanza cotas insospechadas. ¡Enhorabuena… tigre! 

Terminada la larga sobremesa pasamos a la terraza donde dimos cuenta de algún que otro “cacharrito”. Nos acordamos de nuestra “amazona” Carmen cuando vimos el cochecito. Antonio López insinuó la posibilidad de pensar en hacer un viaje de pocos días. Nos comprometimos a estudiar el tema para ir dándole forma. Sería muy interesante hacer un viaje juntos todo el grupo. Queda en cartera. 

Tras la foto de despedida, abrazos y besos sentidos. ¡Qué pronto pasa el tiempo cuando estás con gente a la que quieres! 

Paz y bien. 

Antonio Estepa Romero

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martes, 10 de septiembre de 2019

Jornada de convivencia en Órgiva

En el cortijo de Lola y Manuel
Órgiva, 31 de Agosto de 2.019

Hacía tiempo que no tenía contacto físico con los amigos. Quiero recordar, si la memoria no me juega una mala pasada, que ahora hace justamente un año, un curso escolar. Y este encuentro ha sido en el mismo lugar, en la Alpujarra Granadina, en esa “Tierra de hierbas” o “Tierra de pastos”, a los pies de de la gran reserva (Sierra Nevada) de agua fresca y cristalina, con sus puertas siempre abiertas para regar ese valle que te hace sentir que siempre, o es primavera o es otoño. Hablo de Órgiva, corazón de la Alpujarra Occidental, y que forma parte de los pueblos más pintorescos y blancos del enclave.

Allí estábamos citados “a la hora que queráis”, según palabras de nuestro buen amigo Manuel Sepúlveda, que junto a su bondadosa, cariñosa y “buena gente”, Sra. Lola, estaban esperando, sin olvidarme de la madre de Lola, callada pero tierna, y cómo no, de los “amigos” del hombre, los perros Tigre y Dandi.

Poco a poco, sobre las once pasadas, de la mañana, fuimos llegando. Paco Moreno, Pepe Garcia Torres, Rafael Pérez, Antonio Llamas, Antonio Naz, Juande, Paco Sánchez, Muñoz Medrán, y nuestro fotógrafo oficial, Carlos Samaniego.. Todos con nuestras respectivas “donas”, y Rafa, fiel acompañante en mis asistencias, que también ha encontrado cariño en el grupo.

El encuentro era (y fue) en el cortijo “Nazaret”. Se encuentra en las afueras de Órgiva. Sus naranjos, limoneros, parras, almendros,… y sobre todo el gran árbol del aguacate, daban una sensación de encontrarnos, donde realmente nos encontrábamos, en un lugar privilegiado. La guinda al pastel la ponía el sonido relajante de la acequia (sabor árabe) de agua que pasa por el centro del mismo cortijo.

El ambiente festivo se percibía en los rostros de los asistentes. Los abrazos y saludos fue la nota dominante. Los corrillos no tardaron en aparecer. A veces, las preguntas no esperaban a las respuestas ¡Era tanto el deseo de comunicarnos! ¡Había que ponerse al día. Había mucho que recordar! De todo y de todos se hablaba: Los Ángeles, San Pelagio, profesores, compañeros pre-sentes y ausentes ¡Todo era motivo de conversación! ¡Cuánto se notaba el cariño! ¡Cuánto la amistad! ¡Cuánto se echaba de menos a todos y a cada uno de los no allí presentes!

Y mientras tanto, Manuel y Lola, Lola y Manuel, ayudados, eso sí, por las Sras., preparando los aperitivos tan exquisitos con los que se nos estaban agasajando. Jamón, queso, chacinas, frutos secos, … Y todo regado con caldo rubio. Vino y cerveza.

El plato estrella, fue el principal. Cómo no, fue una sorpresa. Comida alpujarreña. Habas fritas con jamón, chorizo, huevos fritos,… ¡Qué rico estaba todo! Y la faena se remató con ¡Una tarta helada! No se podía pedir un mejor refrigerio. Gracias Manuel. Gracias Lola. A “Dios lo que es de Dios, y al Cesar lo que es del Cesar”.

La sobremesa fue larga y fructífera. Amena y plácida. Hasta que llegó el momento. Los nidos estaban esperando, y comenzamos a despedirnos con un “hasta la próxima”. Un día para recordar. Un día para no olvidar. Aunque, seguro, eso sí, como todos los días en los que nos hemos visto y encontrado.

Un saludo.
Pepe García Torres (Pepe Torres)

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domingo, 1 de septiembre de 2019

Reunión en Plateros del Grupo Córdoba

REUNIÓN DE LOS VICARIANOS CORDOBESES
EN LA SOCIEDAD DE PLATEROS


JUEVES 29 DE AGOSTO DE 2019 

Sinceramente, no me atrevo a llamar a esta reunión “la correspondiente al jueves fin de mes” ya que la verdadera ha de ser considerada la que se celebra, hoy, en casa de Lola y Manolo Sepúlveda (Supongo que Fili o algún otro, dará buena cuenta de ella) 

Pero, como hubo una reunión de amigos, simplemente me voy a limitar a decir que, pasamos un rato agradable, como siempre. 

Aunque sea repetirme mucho, el Señor de Almodóvar, junto a su Lugar Teniente, insistieron mucho en que tuviéramos la bondad de ir apuntándonos a los festejos a celebrar en los dominios de su señorío (la verdad sea dicha la primera vez lo pidió con la cortesía que le corresponde, pero algo más tarde, blandiendo su espada, soltó mandobles a diestro y siniestro, poniendo a todos por… (imagínense ustedes que, un servidor, por mol de la vergüenza, no me atrevo a reproducir) Eso sí, yo os digo que, a ver si nos vamos poniendo las pilas. 

Estuvo nuestro amigo Pacomo. Ya hacía largo tiempo que notábamos su ausencia, de lo cual nos alegramos al verlo entre nosotros. Noté, algo extrañado, que la tenía más pequeña. Si, si, yo diría que bastante. Antes, con sólo alargarla en toda su plenitud, alcanzaba a hacer selfis con mucha profundidad. Ahora, apenas si lucía dos palmos. Tuvimos que recurrir a nuestro amigo Jesús, más jóven, para que nos hiciera algo bien hecho. 

Deseamos toda la suerte para que la reunión del sábado, en Órgiva, resultara fructífera. 

Pronto nos recogimos, pero lo pasamos bien. 

Hasta la próxima. Un abrazo para todos. 

Córdoba, 31 de agosto de 2019 
Andrés Osado

lunes, 12 de agosto de 2019

Reunión del Grupo Córdoba en Plateros

CRONICA, RETARDADA, DE LA REUNION DE LOS VICARIANOS CORDOBESES EN PLATEROS, EL JUEVES 25 DE JULIO DE 2019 

Cuando el propio Coloso -sí, ese mismo que estáis pensando- se escondía a la sombra de la siempre anfitriona Torre de la Calahorra, del tórrido sol de julio; unos cuantos chaladetes Vicarianos, nos encaminábamos hacia plateros. 

Menos mal que allá dentro de la sosegada taberna, nos esperaban, colgados del techo, los gigantes de nuestro excelso Don Quijote que, gracias al enarbolar de sus espadas, mitigaban nuestro sofoco. 

Rápidamente la petición fue unánime: “cervecita y bien fresquita” dicho y hecho. Las primeras duraron menos que los décimos que jugamos en la Lotería de Navidad. (por cierto, recordad que ya pueden ser recogidos, gracias a la gentileza de nuestros Manolo Sepúlveda y Carlitos, salvo que la memoria me juegue una de mis normales traiciones) 

La conversación que giró en torno a una lección magistral de nuestro querido amigo Antonio Gómez Ramírez, sobre la imposición fiscal. Tema, por cierto, que no ha sido debatido frecuentemente en nuestras tertulias. Bien venido fue, por lo grato y docto de su exposición. 

Ni que decir que, el Señor de Almodóvar insistió muy encarecidamente que nos fuéramos apuntando para el día de la convivencia en el Castillo de su Señoría. Pretende que en torno a cien comensales se reúnan en la Torre del Homenaje. Vamos a ver si lo logramos. En ello le va la vida. 

Inesperada y grata fue la presencia de Jenny. Más grato fue, aún, el excelente aspecto que lucía su figura. Totalmente restablecida de sus dolencias, departió con nosotros durante algún tiempo. Agradable sorpresa nos llevamos todos los presentes. 

Camarales, atunes y algún platillo de ensaladilla, circularon por nuestra no circular mesa. Gustosa cuenta dimos de ello, sin que sonara reparo alguno. 

Hasta aquí llegó la cuestión. Temprano se disolvió la reunión, dado que nuestro amigo Quijote acabó con todos ellos, amén de los correspondientes efluvios de las cervecitas y vinitos. 

Ya esperando, al autobús, comencé a escuchar el rumor del río que, empezaba a despertarse a la luz de la luna y de las encumbradoras alabanzas de Góngora, Pablo García Baena y otros… ¡Y yo pasmao! 

Hasta pronto en Órgiva. 

Córdoba, 11 de agosto de 2019

Andrés Osado Gracia
Córdoba, 12 de agosto de 2019

jueves, 11 de julio de 2019

En Memoria de Alfonso Torrico Romero



En recuerdo de Alfonso Torrico Romero

Hinojosa del Duque, 19 de junio de 1951 - 9 de julio de 2019
Santa Mª de los Ángeles, curso 1963 - 1964



AMIGO ALFONSO:

La llamada telefónica que mantuvimos, hace algún tiempo, amigo Alfonso, me dejó perplejo. Algo me decía que tu realidad se había descompasado. Tal vez fuera impresión mía. Aún recuerdo esa conversación, como si hubiera sido ayer: 

—“Yo no era ese” 

Por lo menos tuve la certeza de que aún estabas entre nosotros. 

Afortunadamente pude disfrutar, durante muchos años, de tu honradez, del gran sentido de compañerismo que inundaba todas tus acciones y del empeño que ponías en aquellos partidos de Balonmano. Nunca tuviste un mal gesto hacia los jugadores del equipo contrario y menos ante las decisiones de los árbitros -cosa que yo, algunas veces no lograba controlar. Ciertamente me ganabas en paciencia y serenidad. A decir verdad, también a algunos del equipo. 

Muchos compañeros dicen que ahora te habrás encontrado con algunos de aquel equipo, que ya no están entre nosotros: Francisco Caballero, Antonio Lara y Andrés Luna. 

A pesar de que nuestro querido árbitro de balonmano, Carlitos, dice cuatro jugadores no pueden seguir jugando y ha de darse el partido por finalizado, yo voy a proponer una cosa: 

De vez en cuando, vamos a quedar con vosotros y echaremos una pachanguita. Miguel, el TORRAOR, llevará en su Fargo, las camisetas y los balones. Somos cuatro contra cuatro: Por un lado vosotros y por el otro FAEMA-Francisco García, Miguel López, PALITO-Antonio Rodríguez y yo. Aunque Carlitos salga con el Reglamento, como tiene tan buen corazón, seguro que se pone de árbitro. 

A ver si nos reunimos y ponemos fechas. 

Hasta siempre Alfonso, y al resto del equipo.

Andrés Osado Gracia
Córdoba, 11 de julio de 2019

domingo, 7 de julio de 2019

Crónica de la 36ª Reunión Grupo Madrid

Casa de Antonio López Arenas
Madrid

6 de julio de 2019

Cuando aún revolotean dentro de mí, como libélulas desbocadas, las vivencias de ayer y en Pamplona se ha celebrado el primer encierro sanferminero, me pongo ante el teclado, cuan pianista, para intentar transmitiros lo que ayer ocurrió en el palacete de Antonio López.

Sólo faltaban por llegar José María García y Charo cuando Antonio nos abría la cancela. Con la puntualidad de una Jura de Bandera, Andrea y yo accedíamos al palacete. ¡Qué alegría ver de nuevo a Rafa Raya y a Elena, llena de alegría y de vida! Besos y palmotazos sinceros se oían en el porche, donde una alargada mesa aguardaba impaciente como una novia, el comienzo de la fiesta.

Antonio, como siempre, atento a todo y a todos para que nada faltara. ¡Y nada faltó! Manuel Jurado, metido de lleno en su rol de chef, comenzaba a sorprendernos con los primeros choricitos, así como panceta, secreto ibérico y filetes de ternera. Antonio Gutiérrez se encargó de los melones y sandías que me transportaron a mi querido pueblo de Montalbán. José María nos ofreció un excelente vino valenciano que maridaba perfectamente con los magníficos langostinos de Victoriano. Con el mimo de una enfermera y la paciencia de un cirujano plástico, Manolito iba dándole el punto exacto a los preciados manjares. Algo más de tres horas ininterrumpidas se pasó el tío ante la plancha. ¡Digno sucesor de nuestro querido y recordado Antonio Crespo!

Mientras tanto, algunas de nuestras ninfas se bañaban en la piscina, dándole un toque juvenil al ambiente. Primeras fotos para dejar constancia del encuentro. Poco a poco nos íbamos acomodando para dar buena cuenta de los víveres. Entre bocado y bocado se le dio repaso a casi todo: religión, deportes, estado de la nación… La mesa era una tribuna donde cada uno se expresaba con total libertad. Cuando la tolerancia y el respeto hacen acto de presencia en una convivencia nada hay que temer. Tuvimos tiempo para recordar acontecimientos de nuestro paso por el Seminario, pero sin acritud. Todos estuvimos de acuerdo que mereció la pena; la prueba es que seguimos unidos después de cincuenta años. 

A Victoriano le prometí dejar el tema de Artemio, su distribuidor particular. El farmacéutico ha demostrado, con atinado asesoramiento sexual, su valía para llevar placer a tantos hogares. ¡Enhorabuena, …seductor!

Victoriano expuso un tema sumamente delicado: la posible degradación de nuestro Intendente Mayor, Rafa Vilas. Manifestó que la dejadez en el cargo era evidente, así como las ausencias reiteradas del Grupo. A la mayoría se nos está borrando su faz de la memoria. No sabríamos distinguirlo entre Paquirrin, Juanito “el Golosinas” o Falete. Hay que añadir el vacío de poder que ha generado su ausencia y lo que es absolutamente imperdonable: se ha entregado como una mala mujer en los brazos del programa “El Paseíllo” de Radio Priego 107.0 FM, con notable éxito, por cierto. ¡Intolerable, esta infidelidad!

Por estas razones, y después de una votación, se decidió por unanimidad destituirlo del rango y nombrar a Victoriano Castillejo nuevo Intendente Mayor. El nombramiento quedó cerrado con un magnífico sorbete ofrecido por el anfitrión.

Antes de abandonar la reunión Antonio Gutiérrez y Paqui, cantamos “Soy Cordobés”, y “Serenata a la Mezquita”. ¡Hasta las aves dejaron de cantar, muertas de envidia! Todavía están en forma nuestras varoniles voces. Quizás sea lo último que tenemos ya servible. Poco después, Paco y Vale se tuvieron que ir también para atender a las obligaciones familiares. 

Caía la noche cuando el incansable Jurado comenzó a ofrecernos de nuevo los secretos ibéricos. Yo estaba para cantar lo del villancico: “ya no puedo más, ya no puedo más…” Victoriano y yo prometimos no cenar esta noche. Yo cumplí.

Llegó la hora de la retirada. Quiero agradecer a Antonio López, en nombre de todos, la acogida que como siempre nos ofrece. Siempre consigue que nos sintamos como en nuestra propia casa. No es una frase, es una realidad. ¡Con la sencillez de los grandes no te ofrece lo que tiene, se ofrece por completo! Y esa entrega te llega al corazón. Gracias, Antonio, por tu amistad.

Después de los abrazos, cogimos los coches con los corazones llenos de felicidad por el encuentro tan magnífico que habíamos pasado. El nuevo Intendente tiene la responsabilidad de fijar fecha y lugar para el próximo encuentro. Pero esa es otra historia.

Paz y bien.

Antonio Estepa Romero

domingo, 30 de junio de 2019

CRÓNICA DE LA REUNIÓN DEL JUEVES 27 DE JUNIO

EN CÓRDOBA, OLA DE CALOR 

CRÓNICA DE LA REUNIÓN DE LOS VICARIANOS CORDOBESES,
CELEBRADA EL JUEVES 27 DE JUNIO DE 2019, EN LA SOCIEDAD DE PLATEROS 

A decir verdad, la ola de calor se producía en el interior de Plateros, alrededor de esa mesa rectangular -que no redonda- donde como cada casi todos los jueves fin de mes, nos reuníamos para celebrar nuestro encuentro. Si, esa que está, a la izquierda, nada más cruzar el arco central que da acceso al patio.


Bonito empiece. Me atrevo a considerarlo así, ya que no es mío, sino porque ha sido sugerido por nuestro querido Sr. Sánchez. 

Cuando llegué a la reunión, con unos minutos de retraso, ya tenía la palabra el diputado por Almodóvar, o mejor dicho, El Señor del mismo nombre, D. Francisco Contreras. Contrariedad produjo en su ánimo, mi solicitud de detener su alocución, dado que aún faltaban aún dos contertulios. No obstante, accedió a ello. Una vez reunidos todos, prosiguió con la exposición detallada de la reunión futura-próxima, a celebrar en los dominios de su señorío. Yo tomé la debida cuenta de todas sus indicaciones. Pero, permitidme que, en honor de la cortesía, no detalle aquí todos los pormenores. Estos han de ser tarea oportuna de Antonio Luna y Manolo Sepúlveda. 

Sobre los sesenta minutos de disertación, nos fue entrando un hambre morrocotuda. Ya se sabe, todo el personal a darle gustito al estómago. Pero el parlante no perdió ni un momento, solo el necesario para solicitar su alimento. Sin dudarlo, prosiguió. 

Os aseguro que me estoy conteniendo en desvelar el contenido de las palabras allí dichas. Soy hombre fuerte y como si de secreto de confesión se tratara, no he de decir ni “mu”.

Por mi mente discurrieron banderas medievales, castillos, torneos y un sinfín de parabienes. Todo llegará a su tiempo. Sólo diré que, currado está. 

Dio tiempo a alguna conversación de las nuestras, aunque para mí fue corto el disfrute de la reunión, ya que hube de abandonarla antes de su finalización. 

Allí siguieron algunos contertulios más, disfrutando de esa “ola de calor”.

Os deseo lo mejor a todos. 

Andrés Osado Gracia
Córdoba, 29 de junio de 2019

domingo, 9 de junio de 2019

Crónica de la 35ª Reunión Grupo Madrid


Reunión en Segovia 

8 de junio de 2019 

Acabamos de llegar a Móstoles después de pasar un maravilloso día de encuentro en Segovia. 

La última vez que visitamos esta preciosa ciudad fue el 2 de febrero de 2017. Hoy hemos vuelto para echar un rato con nuestros amigos Antonio y Paqui, que se han desvivido para que todo saliera perfecto. ¡Doy fe que lo han conseguido! 

El punto de encuentro, según las instrucciones recibidas, era en la puerta del Restaurante Casares, donde íbamos a comer. Estaba haciendo la maniobra de aparcar cuando llegaba también Manuel y Manuela. Estamos más sincronizados que la Patrulla Águila. Micciones en el WC y a la calle, a respirar el aire puro de la mañana. Antonio , Paqui, Vale y Paco llegaron enseguida y nos dirigimos a comprar unos dulces al convento de monjas Corpus Christi, ubicado en la plaza del mismo nombre. 

Caminando tranquilamente por la Calle Real, disfrutamos de la Plaza de Medina del Campo donde se contempla la Iglesia de San Martín (s.XII), el Palacio de los Tordesillas (s.XV), las Casas de Solier y de Bornos, bueno voy a parar que le parezco a D. Ricardo con un grupo de franceses recorriendo la Mezquita-Catedral. Pero es que no te cansas de mirar esta joya Patrimonio de la Humanidad. Después de tomar unas cervezas en la Plaza Mayor, Manuel y Manuela visitaban la Catedral, nos dirigimos para el Acueducto donde nos esperaban Consuelo, Victoriano y Antonio López. 

Nueva sentada en la terraza del Restaurante antes de pasar al comedor. Antonio Rodríguez, como el mejor chef del mundo, nos aconsejó los platos. En la anterior visita me la pegaron en el Restaurante San Martín y no estaba dispuesto a caer en el mismo error: judiones de La Granja, cochinillo y de postre ponche segoviano. Cuando terminé me entró una risita bobalicona fruto de la ingesta. Corté las dos orejas y el rabo. ¡No hay cosa más sabia que confiar en el amigo que sabe! 

La comida transcurrió por los cauces normales: Un poquito de ephemérides, cuarto y mitad de política y clase magistral de móviles a cargo de Jurado. Hablando de un compañero que nos dejó, y a la vista de una foto antigua, comentaba Antonio Rodríguez que era muy rubio pero que no se distinguía bien porque la foto era en blanco y negro. Victoriano le contestó sin inmutarse: -“Hasta ahí llego”. Es digno de mencionar la defensa que Consuelo hizo de su esposo al comunicarnos que estaba mejor conservado que todos nosotros. ¡ Y es verdad, no tiene una arruga! Yo he leído por ahí que si te mantienes activo sexualmente, la esperanza de vida aumenta considerablemente. ¿Estaré yo perdiendo el tiempo? En los postres le cantamos a Antonio Rodríguez el “cumpleaños feliz” por sus 67 añitos. Llegó la hora de marcharse y Victoriano, con la candidez de un infante se levantó, cogió su bolso en bandolera y lo tuve que detener: -“Me parece que esto hay que pagarlo, Victor”. 

Después, en tres coches, los anfitriones nos llevaron a visitar La Casa de la Moneda, fundada en el siglo XVI por Felipe II. En su amplia terraza dimos buena cuenta de los pastelillos que compró Antonio en el Convento. Más tarde visitamos el Convento de San Juan de la Cruz. Cuando vimos el féretro donde se dice que fue enterrado el santo hubo cierto escepticismo Las medidas de la caja eran muy pequeñas. Yo pensé que la única forma de que cupiera en ese cofre sería aplicando el método de recogida de un bastón de la ONCE. 

Llegó la hora de la despedida. De nuevo abrazos y besos sentidos y la esperanza de vernos el 6 de julio en el palacete de Antonio López. 

Gracias a Antonio y Paqui por regalarnos este precioso día. 

Paz y bien

Antonio Estepa Romero
9 de junio de 2019

viernes, 31 de mayo de 2019

Jueves de Perol en Plateros

CRÓNICA DE LA REUNIÓN DE LOS VICARIANOS CORDOBESES, EN LA SOCIEDAD DE PLATEROS, CORRESPONDIENTE AL MES DE MAYO 

Córdoba, 23 de mayo de 2019




En esta ocasión, la reunión se adelantó al jueves día 23, por aquello de la Feria de nuestra ciudad. 

Poco antes de las 12 horas, estábamos allí “Tres Margaritos” Pero en esta ocasión en lugar de Rafael Raya, se trataba de Antonio Caballero. Margarito que, si no de nacimiento, lo era por su condición de destino sacerdotal. Más tarde llegaría “otra Margarita”, Mari, esposa del Sr. Sánchez. 

Antonio Martínez, jefe de maniobras -entiéndase como mandamás en los asuntos perolísticos- comenzó a dar órdenes. Los demás, a obedecer sin replicar. 

Poco a poco se fue llenando el salón que nos ceden para este tipo de ocasiones. Pronto los olores del refrito comenzaron a alterar nuestras sensaciones olorosas. Veloz, también, discurrió por doquier la refrescante cervecita y el oloroso vinito. 

—¡Andrés que no se pidan muchas tapas, no vaya a ser que no se coman el arroz! —Me decía insistentemente el Chef. Yo, con algo de socarronería, le aseguraba tener todo el control. Lo cierto es que sus señorías arrastraban hambre, por lo menos, desde el suculento perol con que nos agasajaron Toñi y Rafael. (si es que un servidor, puede tener algún control sobre vosotros) No quedaba otra opción, lo primordial era atajar tanto apetito y rogar encarecidamente que no quedara grano alguno en el perol. Crucé los dedos. 

Buena afluencia de comensales. Esta excelente concurrencia dio lustro a la habitación, donde guardamos relicarios de nuestro pasado, así como “memorándum” de nuestro presente. Hubo voces que reclamaban una mayor presencia de mujeres. Por supuesto estuvieron allí, Isabel, Lola y Mari. 

Resaltar la presencia de un nuevo compañero, más jovencito. Su nombre, Antonio Porras Ramírez. Podría decirse que se trataba de uno de “los últimos de filipinas” por aquello de que su curso fue de los que dieron por finiquitada la presencia en Santa María de los Ángeles. Como viene siendo costumbre, se procedió a la imposición del “Solideo Vicariano” Sin embargo ¡hete ahí! su santidad, se había olvidado el susodicho solideo. Ello no fue óbice para no celebrar el acto: Se necesitaba algo rojo y al instante recurrimos a un mantel de tal color. Cortamos un pedazo, ya que era de papel y lo confeccionamos inmediatamente. Pueden observarlo en la foto. ¡El acto llegó a consumarse! Pudo ser investido con tal honor. ¡Gracias a los manitas! (en este caso, me aplaudo a mí mismo) «Intellectus apretatus discurrit qui rabiat».

También tuvimos la suerte de contar con José María, nuestro amigo y “custodio de Santa María de los Ángeles” Nos dio algunas pinceladas de los últimos arreglos allí efectuados. Esta vez sí, se dio por finalizado la degustación de aperitivos. No por motivo de que sus señorías estuvieran saciadas, cosa altamente complicada de realizar, sino porque el cocinero comenzó a repartir los platos de paella. El silencio fue apoderándose de la habitación. Sólo se interrumpió por la exclamación de ¡excelente paella! Efectivamente no había lugar a dudas. Otro cocinero que se ha doctorado “cum laude”. A ver quien oposita para la próxima vez. 

Yo, quedé altamente satisfecho, no porque llené satisfactoriamente mi “buche”, sino porque no quedó ni un grano de arroz. Menos mal, de lo contrario hubiera sufrido un severo castigo. ¡Gracias compañeros! 

Pero, sobre todo, ¡gracias cocinero por tan buena paella! 

De no haber sido porque llegó la hora del cierre de Plateros, la tertulia, se hubiera prolongado por más tiempo. 

Abrazos, besos y despedidas, pusieron el fin y el hasta pronto. 

Bueno, como siempre, alguna gente de mal vivir, entre las que me incluyo, degustamos de un rato más, tomándonos una penúltima copita. 

Ya en la parada del autobús, hizo acto de presencia Carlitos. No había podido asistir por culpa del trabajo, pero se resistió a perder aunque fuera un abrazo. Los dos, pues no quedaba nadie más, departimos en una pequeña charla, con una copita por medio.
De nuevo en la parada del bus, esta vez sólo se presentó el que iba a llevarme de regreso a casa. Antes de montarme, miré hacia un lado y a otro, por si aparecía algún rezagado. No fue así. 

Será hasta la próxima. 

Tened mucha salud. Es una orden. 




Andrés Osado Gracia
Córdoba, 27 del mes florido de 2019 

lunes, 13 de mayo de 2019

Crónica de la 34ª Reunión Grupo Madrid

Casa Pepe
Fuenlabrada (Madrid)
11 de mayo de 2019 

Como dice Manolito Jurado: -“Al final Casa Pepe se está convirtiendo en nuestro “plateros” del sur de Madrid”. Y es verdad. Le estamos cogiendo cariño a este sitio. Tenemos atenciones, buen servicio, buena comida, tranquilidad y una magnífica terraza para rematar la faena. ¿Hay quién dé más? 

Cuando Andrea y yo pisamos la “alfombra roja” ya estaban sentadas en la terraza Consuelo y Manuela. Después de saludarlas me fui para el abrevadero. Me encontré a Manuel y Victoriano dialogando sobre un tema sumamente interesante: el número que nos correspondía para marcar las talegas y la ropa. Manolo defendía, con argumentos matemáticos, que el mío debió de ser el 266. Yo asentía con la cabeza mientras engullía unas salchichas con patatas que le habían puesto de aperitivo. Enseguida se sumaron a la conversación Paco y Antonio Porras, que acababan de llegar. 

Poco tardamos en pasar al comedor. Una vez instalados, comenzó la dura tarea de elegir los platos: cogollos de lechuga con atún, pimientos de piquillo rellenos, sopa de mariscos… Porras y yo nos decidimos por la sopa. Enseguida llegó la sopera. Me recordó al vaso campaniforme del periodo inicial de la Edad de Bronce. Nos miramos como lo hacen las leonas antes del ataque a un precioso cervatillo. ¡Elegimos bien! Las lecciones de Urbanidad de Los Ángeles me obligaba a servir antes al compañero. Metí el cazo con la maestría de un pescador de bajura y deposité la pesca en el blanco plato: fideos acompañados de bivalvos, gambas, trozos de pescada, etc. Una sonrisa bobalicona apareció en nuestros rostros. Estaban los comensales atacando el segundo plato cuando Porras y yo dábamos buena cuenta del tercero. Por pudor no me asomé a la vasija para ver el resultado de nuestra ingesta. Me acordé del chiste de los garbanzos de Paco Gandía: ¡Mira que si nos pasa lo mismo que al niño…! 

Como siempre la conversación fue distendida, tocando temas interesantes: política, Iglesia, fútbol, etc. Manolo Jurado encalló en la Teología y se remontó hasta el Concilio de Nicea. Con el mismo nerviosismo de un monje tibetano nos hizo una larga disertación. Y no fue más extensa porque Victoriano, con esa fina diplomacia que exhibe para decir las cosas, le espetó: -¡Bueno, al grano! 

En el segundo plato, y para compensar, pedí lubina al horno. Ellos comieron pata de cordero, de cerdo, y un filete que no cabía en el plato. ¡No sé cómo pueden comer tanto estos tíos! Yo debo de tener algo de tiroides, porque es que no me lo explico. No hace falta comentar que mi cena fue exigua: un poquito de pavo, unas lonchas de queso havarti, fruta y un yogur. 

La sobremesa la pasamos en la amplia terraza. Otro encuentro que hay que guardar en el recuerdo. Nos acordamos, por supuesto, de los ausentes. Para terminar, el Jurado se subió en el cochecito de la entrada intentando emular a Carmen. No lo consiguió porque la meta era inalcanzable. Manolo tiene el mismo sexapeel que yo en traje de baño. 

Acordamos que el próximo encuentro sea el 8 de junio en Segovia. Ya iremos ajustando nuestras agendas. 

Y eso fue todo. Con el corazón lleno de alegría por el encuentro levantamos la sesión a las 18,45 p.m. ¡Cada día se robustece más nuestra amistad y se amplía nuestro perímetro! 

Paz y bien.

Antonio Estepa Romero

domingo, 28 de abril de 2019

El palacete de Medina Brillante

La verdad, no puedo quejarme. Llevo un mes de abril sencillamente maravilloso. Con todo lo que hablaban de sequía, tanta amenaza de cambio climático… y resulta que me encuentro exultante, que me habrán llovido… qué sé yo, por lo menos cientos de litros en lo que va de mes. Yo no entiendo mucho de litros por metro cuadrado, como les escucho decir a Rafael y a Toñi, mis dueños; yo sólo sé que me rebosa el agua hasta por las orejas, si las tuviera. Porque, ya lo sabéis, lo mío es el agua, es mi razón de ser, sin ella no soy más que un vacío de vértigo donde alguien puede descalabrarse si da un paso en falso.

Sí, es verdad. ¡Qué días estos de atrás tan relajantes! La gente no se da cuenta, solo piensa en sol, bronceado y baño, pero para una piscina doméstica resulta fundamental la tranquilidad, el descanso, el agua mansa que me inunda y me regenera por dentro, que me limpia de tanto cloro acumulado, que me hace lucir más transparente el orgullo de mi escudo blanquiverde del fondo, que me deja sencillamente escamondada. Y para colmo de mi quietud, mis niños, los de Madrid, a los que temo como a una jauría en cuanto que empieza a picar el sol, no me hacen ni puñetero caso en este tiempo tan deliciosamente lluvioso; vamos, ¡como si no existiera! Tampoco es eso, joer.

Rafael, mi amo, sí que me cuida. Gracias a él me veo bonita. Y presumo de ello, soy la reinona al lado de las piscinas vecinas. Ninguna posee mis proporciones, mi orientación sur-oeste, mi balaustrada, mis vistas… ¡Ooohhh, mis vistas!... Ocupo el centro del jardín, desde donde admiro el parador de la Arruzafa a mi derecha, y al frente, la inmensidad de la vega con el Castillo de Almodóvar en todo lo lejos. ¡Qué preciosidad! A lo que iba: que Rafael sabe cuidarme. Cada día me lava la cara de la hojarasca que me cae de granados y madroños; cada semana me da un repaso más a fondo con una máquina que recorre mi suelo y mis paredes haciéndome un cosquilleo enervante. En fin, que una está muy contenta con lo que tiene.

Pero hoy se avecina algo gordo. Y estoy mosqueada. Rafael se ha levantado a las ocho de la mañana para pasarme el limpia fondos, y me ha puesto dos pastillas más de la cuenta en sendos flotadores, y luego le he visto muy apurado paseando con el móvil de un lado a otro llamando a Rute para encargar empanadas y piononos de Galleros. Por su parte, Toñi, mi ama, está con los preparativos de las croquetas desde hace varios días, y anoche mismo frió una primera tonga de prueba cuya fragancia a puchero me llegó hasta el mismísimo skimer. ¡Uuuhhhmmm! ¡Qué ricas! Tienen fama en toda la zona sus croquetas. Y ya lo tengo comprobado: cuando me acicalan tan temprano y huelo a croquetas: fiesta segura.

Y le temo a las fiestas, es la verdad. Porque la gente no respeta nada y abusan de una, las cosas como son. Yo estoy para eso, para que la gente disfrute y se refresque. Pero no para que los niñatos y jovenzuelos se me metan con los pies llenos de yerba o incluso de barro, ni para que se me tiren de bomba, con lo que eso duele en mi espalda, y con el agua que desperdician con tanto salpicadura. Prefiero, claro está, las fiestas nocturnas de verano. Los amigos adultos de mis dueños son gente formal, y se bañan como Dios manda. Aunque, si hay que decir toda la verdad, en alguna ocasión también estos adultos decentes se han bañado en pelota viva y han hecho alguna que otra guarrería en mi seno. Pero bueno, esa es otra historia.

El caso es que esta gente de hoy parece bastante civilizada. He entendido, de pasada, que son antiguos compañeros de seminario de Rafael, se les supone, por tanto, la decencia y el saber estar. Viene con ellos, incluso, un cura. Buena señal. Según van llegando, solas o emparejadas, las personas, después de los saludos efusivos con mis amos y de unos con otros, centran su atención en mí misma. Me siento muy orgullosa de ser el objeto del deseo de gente tan importante como parece así a simple vista. De los primeros en llegar, un gordito de bigote con una cámara de fotos colgada del cuello todo el tiempo, me ha sacado tropecientas fotos desde todos mis ángulos curvos. Yo ya no sabía ni cómo ponerme. Luego, otros pocos se colocaban aquí o allá, para encuadrar mejor el instante y las vistas panorámicas. Uno, al que le llaman Pacomo -¡vaya nombre raro!-, quiere salir en todas, con sus sombrero campero. Luego, me enteré que es de Fernán-Núñez, claro, así se explica... Hay otro también del mismo pueblo, y también con sombrero, que parece el más bajito de la reunión, pero con mucho dominio. Chiquitito, ¡pero con dos cojones! Un tal Diego Ruiz, de amplio contorno, se me ha acercado tanto que ha mancillado mi delicada superficie facial con cáscaras de langostinos. Este, al parecer, es de los que pelan las gambas con una sola mano, herencia adquirida de un antiguo profesor de filosofía de ellos. Las mujeres, sin embargo, no me hacen mucho caso, es lo normal. Ellas solo me quieren para tenderse a tomar el sol en mis costados. Mejor para mí, así no me pringan con sus mejunjes.

Poco a poco, se van rejuntando todos. Y de tanto nombrarse unos a otros me voy quedando con sus nombres. Que si Pepín de Benamejí, que si Fraski de Palenciana, a este de aquí me parece que le dicen el Osado, a este otro rellenito, el Berni, uno muy chupado que se llama el Martón, otro de gafas, que cojea un poco, el Prior, creo que le nombran... Echo en falta a Paco Castro, un íntimo de mi amo, antiguo curilla también y un habitual en esta casa. Hay momentos en que les estrecha a todos la gazuza y se arremolinan en las mesas del jardín o en las del porche para ponerse tibios de jamón, de langostinos, de croquetas o de tomate con melva. Por lo que puedo ver desde mi posición privilegiada, me parece que los más discretos en esta tarea sean un tal Mateo Calero y el Hidalgo Naz, un hombretón de dos metros. Las mujeres -más listas- se han acomodado bajo el toldo muy bien sentaditas, picando lo justo y jartándose de charloteo. Bien que hacen. En un momento concreto se van todas detrás de mi ama para adentro: les va a enseñar la casa. Van a flipar, seguro. Yo nunca he visto nuestra mansión por dentro, es natural, solo soy la piscina, y no puedo moverme. Pero de tanto escuchar comentarios de tantas mujeres en tantas reuniones como hay en esta casa, ya saca una sus conclusiones. Es una casa maravillosa, única, un pequeño palacete en el corazón de Medina Brillante. Las personas cultas que suelen frecuentarme hablan sentados en mis bordes de Medina Azahara y de Medina Alzahira, como ciudades fantásticas y exuberantes del periodo califal. Pero yacen bajo tierra. Sin embargo, este territorio donde yo me asiento ahora es la tercera gran Medina de Córdoba, Medina Brillante. Solo que viva, verde y preciosa.

Hoy no espero grandes sobresaltos. No creo que nadie se atreva a asaltarme, a zambullirse en mis aguas frías y transparentes. El cielo está ocupado de nubecillas de algodón que siembran sombras apetecibles en el suelo del jardín. Pero de cuando en cuando aprieta un sol refulgente. Y entonces sí que temo lo peor. Unos pocos de estos parecen tramar algo, y no me gusta. Uno, al que le dicen el Fili, lo veo con ganas de armarla. Intenta convencer al Medrán, a Carlitos y a otro al que llaman "El Obispo" para tirarse sobre mí, vestidos y todo. Pero los otros, menos mal, lo desaniman. Mejor así, el tal obispo es de unas dimensiones tales que si se me tirara encima me vaciaría casi entera. Pero siguen bebiendo, y contri más alcohol, más locura, que lo sé por otras veces, y no estoy tranquila del todo. Y del que menos me fío es de un flacucho de alegre flequillo, un tal Paquito Contreras, que ya va diciendo que se va a tirar en calzoncillos. Y a este sí que lo veo capaz. Y si no se me ha tirado ya es porque Carmen, la mujer del fotógrafo sobradito, ejerce una autoridad moral contundente: "déjate de bobadas, que luego coges una pulmonía, y no está tu cuerpo pa eso" . Muy bien dicho, Carmen. 

Ya pasó lo malo. Ahora, mientras saborean el cocido con su pringá, estoy a salvo. Y luego, para rematar, unas lagrimitas de aguardiente de Rute y unos piononos de Galleros, me los dejan a todos planchaditos. ¡Qué bien, qué tranquilidad! Y lo bien planificado que lo tienen todo, oye. Cuando más lo necesitaban, cuando las bocas de todos parecían de mojama, se levantó un tal Alfonso, del Viso, para hacer de aguador. Se conoce que son gente organizada, sí señor.

Pero puede quedar aún lo peor: Rafa el fotógrafo y el Osado están preparando una queimada. Por otras ocasiones, sé de sus efectos. El cielo se ha despejado y esta gente, en su delirio de alcohol, se me va a precipitar con ropa y todo. casi lo estoy viendo. Menos mal que ha surgido milagrosamente la figura seria y dominante de un montillano de pro, un hombre de bien con pintas de cura de verdad, que ha sabido orientar la alucinación de los mamados hacia la música. El bueno de Paco Solano los entretiene a todos con cánticos sobre Córdoba y el seminario hasta que se les ha ido pasando la jumera.

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Por motivos de alta intendencia doméstica, Fraski, Pili, Prior, la Peque y un servidor, hubimos de abandonar el feliz cónclave un poco antes de la cuenta. Razones pastorales obligaron también a Manolo Vida. Aunque eché de menos a muchos ausentes, me vais a permitir que mencione a dos de los nuestros por lo que hubiesen disfrutado de tan excelente condumio: Antonio Estepa y Agustín Madrid, gente que antes pierde la cartera que las ganas de comer. Creo que lo mejor que puedo decir de esta comunión tan agradable con todos vosotros es que a la salida de la casa yo tuve la vivencia de haber estado en mi propia casa, que el palacete de Medina Brillante será como nuestro de aquí en adelante. Y sin hipoteca.

Toñi y Rafael: muchísimas gracias por vuestra dedicación y esmero, por habernos obsequiado con una jornada fantástica de amistad y de cariño. Habéis sido unos anfitriones excepcionales. Y si mi primo Castro no ha venido, él se lo ha perdido, ea.

Sed buenos y felices. Y por favor: votad bien; luego no me vengáis con monsergas.

José Mª Rivera Cívico "El Fili"
Antequera, 28 de abril de 2019


EN CASA DE TOÑI Y RAFAEL, EL DIA 26-4-2019

“Yo, si la reunión se celebrara en viernes, me vendría mejor. Si es así, el próximo fin de mes, lo podríamos celebrar en mi casa”

Estas fueron las palabras de Rafael Pérez, dichas en la reunión de Cónil. La aceptación, sin lugar a duda, fue unánime.

Como para algunas cosas, somos unos chicos muy obedientes, nos pusimos manos a la obra. Mejor dicho ellos, Toñi – Rafael con la intendencia y Manolo Sepu con su lista, fueron los currantes. 

El cielo, solidario con los anfitriones, quiso hacer acto de presencia, luciendo con sus mejores galas. ¡Y qué galas! De vez en cuando, hubo que guarecerse bajo el porche, pués no se podía aguantar tanta solidaridad. ¡Ganas hubo de darse un chapuzón! ¿No es verdad, Fili? El muy travieso proponía, con algo de pillería (cosa frecuente en el) darnos “sin querer, queriendo” un empujoncillo y caer en la piscina. No por nada, sino para ver más de cerca, el impresionante escudo del Córdoba, que relucía allá en el fondo. Menos mal que la cosa no cuajó. Mateo, de buena gana se hubiera aposentado en sus fondos, junto al escudo.

A la voz de ya (a estas alturas no necesitamos campana que nos avise) empezaron a salir aperitivos. ¿Los enumero? Bueno… venga: patatas fritas, aceitunas, queso, salchichón, lomo, tomate con atún, langostinos, una empanada que quitaba el sentido, y… seguro que ya estáis pensando en los “camarales” pues no, que esta vez eran cocletas caseras riquísimas. Aquí voy a hacer un inciso. No estoy de acuerdo con la Real Academia de la Lengua, al haber admitido cocletas y no camarales. Creo que voy a empezar a recoger firmas, para que acepten el término. Ni que decir tiene, todo esto regado con refrescos, cerveza, tinto y el excelente vino de la bodega de Rafael.

Por si fuera poco, Toñi se presentó con una profunda perola, llena de un magistral cocido, acompañado de su correspondiente y abundante “pringá”. Antonio Ruiz Martón, cual tiempo antaño, fue sirviendo en los platos. ¡Qué buena cuenta dimos de ello! ¡Estaba para chuparse los dedos! (A pleno sol, comiendo esos trompos y esa pringá, me vino a la mente aquel chiste que contaba Paco Gandía) Menos mal que los piononos y la excelente tarta, sirvieron de tapón.

Hacia mediados de los aperitivos, Paco Contreras y Antonio Hidalgo “Señores de Almodóvar” comenzaron a exponer la propuesta de celebrar la reunión otoñal en la ciudad de su señorío. Pués bien, habían sido degustados el resto de los aperitivos y los trompos con su pringá y aún Paco seguía con su exposición. ¡Cómo le cunde! Lo curioso es que nos tenía a todos embobados con su disertación. Lo cierto es que no me enteré muy bien si se trataba de asfaltar el camino hacia el pantano, hacer mas liviana la subida al Castillo o invadir el Ayuntamiento. Después de todo, su mejor conclusión fue la siguiente: Bueno, dejadme que lo piense y ya os lo comunicaré. Sabias palabras. ¡Qué gran señor!

Después de esto, tocó el turno al sabroso Turrolate, traído por Carmen y Rafa. Cuántos recuerdos traen a mi mente, ese sabroso manjar prieguense. 

Haciendo recuento de personas se colocó, con gran satisfacción de los anfitriones, “TODO EL PAPEL VENDIDO” Por desgracia faltaron Lola - Manolo Sepu y Elena – Rafa Raya, uno por gripe y otro por gastritis. Brindamos a la salud de los pachuchitos. 

Como su Santidad, no se llevó el solideo, no pudo ser investido como nuevo Vicariano, nuestro querido compañero Alfonso Sánchez Ramírez. No por ello faltaron muestras de cariño para con el. La próxima vez será. No se ahora mismo si Frasqui, posee ya ese gran honor; si no es así, también será en otra ocasión. Hablando de Alfonso Sánchez, se dio perfecta cuenta de la pandilla con la que había topado. Verán ustedes por qué. El, muy servicial, se prestó a servir copas a los contertulios. 

—¿Alguien quiere una copa de algo?

A la pregunta sólo responde uno, solicitando un Gin Tónic. Cuando muy gustoso se lo trae, otro (juancojones) va y le pide lo mismo.

—Alguien más?

La misma respuesta, nadie. La operación vuelve a repetirse, así como una nueva petición. Esta vez, alguien añade solicitando algo de limón. Ahí ya se lio la cosa y la buena voluntad de Alfonso se vio resquebrajada y comprendió “que vamos para mayores” Claro, la respuesta fue clara y contundente

—Quien quiera algo más que vaya el y se lo ponga.

Algunos tardan más en comprender donde se meten. Afortunadamente Alfonso, lo ha aprendido el mismo día. ¡Hurra! por él. Es que tenemos una pachorra digna del mejor Job.

Es de resaltar, la notoria presencia de compañeras que acudieron a la llamada. Bravo por ellas. 

Hubo queimada, acompañada por el sentido y sonoro “Conjuro” que, tan magistralmente recitó Carmen. En ese momento las llamas que surgían de tan apetitoso caldo, se animaron al oírlo (jo, ha quedado bien) Quisiera resaltar unas palabras que recitó: “Fuerzas del aire, mar y fuego, a vosotros os hago esta llamada: si es verdad que tenéis más poder que la gente terrena, aquí y ahora, haced con los espíritus de los amigos que están fuera, participen con nosotros de esta queimada”

Más piononos, tarta, turrolate y copitas, hasta que llegó la hora de los cantos. Dos, sobre todo, fueron entonados por la potente voz de Pacomo, a petición de Carmen, a saber: Soy Cordobés y Serenata a la Mezquita. Por supuesto, siguieron otros tantos. 

Gracias a la libretilla que me regaló Diego (eta vez si me la llevé y anoté cosillas) creo que he dicho lo más importante. 

¡AH! DECIR QUE LA REUNIÓN DEL JUEVES PRÓXIMO FIN DE MES, SE ADELANTA AL 16 DE MAYO. SERA A LAS 20 HORAS EN PLATEROS. SIN HAY CAMBIOS, SE PONDRÁ EN EL INFORMATIVO (esto debido a la Feria)

Ya está bien por hoy.

Salud

Córdoba, 28 de abril de 2019
Andrés Osado

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