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sábado, 24 de enero de 2015

Crónica de la 6ª Reunión GRUPO MADRID

por Antonio Estepa Romero
Restaurante del Círculo Granjeño de Leganés

Castillejo, Carmen Yagües, Carmen Díez, Cari, Consuelo, Andrea, Teresa,
Yediel Leiva, Antonio Crespo, Antonio Estepa y Rafa Vilas.
23 de Enero de 2015

    Cuando el Vilas me dijo que nos fuésemos en la Renfe y nos recogía a la vuelta, vi el cielo abierto. Se me presentaba una oportunidad y no la podía desaprovechar.
    Con la velocidad de una gacela moribunda me introduje en Google Maps y me aprendí de memoria la ruta: salidas, rotondas, calles, con la misma avidez que lo hacía con la declinación rosa-rosae. ¡Oye, ni un fallo!
    Como Andrea no alababa mi extraordinaria cabeza, gorda que no grande, lo hice yo por ella: ¡Y despistao que va el tío…! le comentaba. Ella me miraba con esos dos faros negros que tiene en la cara y sonreía como diciendo ¡qué tío más tonto!
    Llegamos al restaurante y estaban esperándonos Victoriano y Consuelo. Me recordaron al Presidente del Gobierno y esposa en las escaleras de acceso al Palacio de la Moncloa. Y comenzó el cachondeito: “-¡eres o no eres. Como has perdido kilo y medio no te conocía-“. Anda que no me quea ná que pasar con estos tíos.
    Enseguida llegaron Antonio Crespo y Cari, así como Carmen, Yediel y su esposa Tere, una nueva “miembra” a quien le dimos la bienvenida con alegría. Por último, procedentes directamente de Valladolid, lo hicieron Rafa y Carmen. ¡Cierra la puerta que estamos tos!
    La velada chorreaba amistad y cariño, como siempre. Nos quitábamos la palabra unos a otros, como en Sálvame. Aunque a Vilas, para quitarle la palabra, le tiene que entrar un ataque de tos. ¡Yo no sé adónde irá por tanto dato!
    La amena conversación pasaba con fluidez desde planos del Seminario, pintados en el mantel de papel, para ubicar dormitorios, aulas, estudio, etc , el arquitecto Calatrava …un bachiller a nuestro lado, hasta la política, religión o retazos de nuestra propia vida. Encuentros sumamente enriquecedores. La comida era lo de menos. Sobre todo para los que se nos está achicando el estómago con tanto yerbajo.
    Eran más de las once y media de la noche cuando pedimos la cuenta. Salida a la calle. Abrazos y besos sinceros, y la cuenta atrás para un nuevo encuentro.

     Y ahora que venga el de turno a decir que la amistad no existe.

¡¡¡Te quies y yá!!!

1 comentario:

  1. Muy ingeniosa y simpática crónica del "Libélula". Gracias por estas crónicas.
    Rafa? Qué fama ts están dando, jajaja.

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