jueves, 25 de junio de 2026

Perol por San Antonio en casa de Clara y Manuel Ruiz Nieto

El San Antonio que se celebró el día 20

Crónica del blog "desde mi consulta" de José Mª Rivera Cívico (Fili)

Palenciana, 25 de junio de 2026

Mucho calor

Sí, es verdad, mucha calor, pero no sólo calor climático, sino también calor humano de amigos que se juntan de perol cordobés. Incluso en junio. Las ganas pueden con todo.

Pilar, el Luna, Frasqui y yo, fuimos los últimos en llegar. La Peque no pudo asistir porque tenía ensayo de una obra de teatro que se estrenaría en Antequera esa misma tarde. Pero llegamos a la propia, como se dice en mi pueblo, esto es, a mesa puesta. Es que veníamos de fuera y, encima, un conjuro desconocido nos dejó sin internet en los móviles, a ver cómo encontramos ahora la casa de Manolo y de Clara. Recogimos a Frasqui de su casa y él nos condujo.

En las mesas corridas a la sombra de parras y limoneros y con los aperitivos a punto, fuimos saludando y abrazando a todo quisque (de quisque, quaeque, quodque, que se note que somos de latín). Un hombre fornido se me echó encima con un abrazo apretado sin saber yo de quién se trataba. Era Manolo Ruiz Bergillos, de Encinas Reales, de la terna compuesta por él mismo, Pepín y un tal Prieto en aquel curso del 63. Imposible reconocerlo, sólo lo traté durante un curso, además de que se ha aplicado muy bien en incrementar con el tiempo y las ganas sus reservas energéticas. Ya me dejó caer los muchos achaques médicos que padece, pero no los aparenta, porque, como decía mi padre, el que come está pa tó. Pero niño, no te pases con las bromas, que el gachó ha sido policía nacional y sabe dar leña.

Saludados y besuqueados todos los asistentes, busqué con la mirada a los ausentes. Me enteré de que Andrés Osado andaba fastidiado con un herpes oftálmico, vaya putada; que Manolo Vida tenía compromisos pastorales, o que Rafa Vilas estaba comprometido en otro evento en Priego. No me enteré del motivo de la ausencia de Manolo Tenor.

Más que comer, lo que me apetecía era un buen refrescón en la piscina, pero era yo el único que había echado mi cesta con toalla y bañador (mi Peque, que está en todo) y me dio corte bañarme yo solo con este cuerpo escombro tan flacucho que me he agenciado por parte viejo.

Manolo Ruiz Nieto y Clara, más que anfitriones, eran los aguaores del evento, no daban abasto repartiendo líquidos elementos fresquitos, cervezas, jarras de "Valgas" y otras de agua clara. "Manolo, yo sólo agua pa las pastillas". Y apurados los entremeses -solamente quedaron en las mesas algunas rodajas de caña de lomo con los bordes revenidos por la calor-, agradecimos lo indecible una ligera brisa que se levantó y que no sólo nos alivió la calentura, sino que, además, alentó nuestro apetito con el aroma marinero de la paella de mariscos que don Pedro Antonio nos estaba ultimando. Y ahí, mujeres y hombres acarreando un arroz que quemaba el culo de los platos, pero que luego, atemperado, nos supo a gloria. ¡Hay que ver qué buenos apetitos gastamos todos! Levanto la cabeza de mi plato y todo el mundo aplicado al arroz. Pepín se ha levantado para decirle algo a Martínez Rangel, algo alicaído por tanta calor. Me acordé de nuestro Bronco, con lo que él disfruta del buen yantar... ¡Y en qué estado de buena forma está nuestro pater don Pedro...! Un chaval.

No os digo nada de los postres... Antonio Luna y Pilar nos deleitaron con unas cerezas insuperables, ecológicas, de los cerezos de su jardín. Una auténtica delicia campestre. Y, bueno... Yo me arriesgué preparando unas torrijas caramelizadas, era la segunda vez que las hacía, pero resultaron de rechupete. Tuve que dejarles la receta a las mujeres y todo.

Luego llegó la hora del bautismo de los nuevos vicarianos. Francisco Sánchez y servidor fuimos los oficiantes. Le dimos nuestra bendición a Frasqui, a Ruiz Bergillos y a Antonio Caballero.

¡Mujeres! ¿Qué sería de nosotros sin ellas...? Mires por donde mires, nos sacan distancia. Mientras nosotros, machos ibéricos, sudábamos la gota gorda con los cafelitos y las infusiones de sobremesa en el jardín a pecho descubierto, ellas se las apañaron y a la chita callando se colaron en el salón de la casa a chismorrear tan ricas y fresquitas. Hasta que alguien dio el aviso y ya acudimos en manada. Tere, Mari, Carmina, Pilar, Isabel, Clara, Elena de Ucrania... ¡Qué primores...! Permitidme que me detenga un instante en Isabel. Aun agotada por su enfermedad, no se pierde una. Un monumento a la fidelidad. Algunos no sabíamos que en sus tiempos fértiles y productivos fue una excelente pintora autodidacta. Paco nos enseñó en su móvil unos cuadros fantásticos pintados por ella. Pero dejémosla tranquila, ahora que ha pillado un buen sofá y está descabezando su siesta.

Ruiz Bergillos saca el tema del Carpe Diem, que sólo existe el presente. Lo discutimos. Algunos de nosotros no estamos de acuerdo. El pasado y el futuro condicionan nuestro presente, eso creo yo. Rafa Raya y Elena apuestan por el Carpe Diem. Les digo que si sólo viven el presente ¿por qué han sacado ya los billetes de avión para ir a Ucrania dentro de tres meses? En esto que don Pedro Antonio, queriendo intervenir, da un traspié y se desloma en medio del salón. Está fuerte el tío, ni un rasguño, sólo el susto. Y nos saca el tema de las inmatriculaciones de la Iglesia. Ahí estamos todos de acuerdo, pero creo que Antonio Caballero se ha quedado fuera y no se ha enterado. Pero seguro que también condena este atropello. Nos cuenta don Pedro Antonio que en los tiempos de Cirarda él era el Administrador General de Capellanías, cosa que, al parecer, consistía en gestionar las escasos bienes inmuebles de que disponía la diócesis de Córdoba en aquellos años. Cuatro perrasgordas. Hasta que, años más tarde, llegó la bomba de la inmatriculación de La Mezquita. Ahí ardió Troya, como sabemos. ¡Qué provechosa la charla amigable y distendida con este cura, oye!

Con tanta cháchara, nos dan las seis de la tarde y hay que salir pitando que a las ocho comienza la obra de mi Peque en Antequera. De esto ya os contaré.

Muchas gracias a Manolo Ruiz y a Clara, magníficos anfitriones. También a Pacomo y a don Pedro Antonio, organizadores del cotarro. Y a todos los asistentes con quienes me he vuelto a sentir en familia.

Paz y bien.

miércoles, 13 de mayo de 2026

Comida G. Córdoba 12 de mayo de 2026

CRONICA DE LA REUNIÓN DEL GRUPO DE CORDOBA, CELEBRADA EN PLATEROS QUE, CON MOTIVO DE LA VISITA DE FRANCISCO CÉSAR A CÓRDOBA, SE ADELANTÓ AL DÍA 12 DE MAYO DE 2026

Veni vidi vici.

¡Qué mejor expresión puede ser dedicada a César!

Con su llegada, debíamos vencer a ese largo Rubicón, preñado de tiempo.

Así lo hicimos. Adelantamos, sin dudarlo, la reunión de los “jueves fin de mes” para encontrarnos con nuestro querido amigo Francisco César.

Muchos no lo habíamos visto desde nuestra estancia en el Seminario de Santa María de los Ángeles de Hornachuelos. Otros habían tenido la suerte de visitarlo en El Escorial, San Sebastián o Irún.

Constituyó un momento de alegre emoción, adornado por los sonidos de los abrazos.

Él estaba radiante de alegría. Mejor debería decir que, el ambiente rezumaba júbilo por todos lados.

Allí, junto a la vitrina, dedicada fundamentalmente a Andrés Luna y a través de él a quienes nos han dejado, nos dispusimos a disfrutar del momento.

Quienes pudieron, a pesar de las distancias, acudieron. En realidad, de una forma o de otra, todos estábamos presentes.

Como siempre, comenzamos a exponer, con la misma ilusión, los momentos vividos. Esta vez con más enjundia que en otras ocasiones. Debíamos ponernos al corriente con gran avidez.

Primero le dimos a la cervecita y vino por aquello del calor.

Luego, en cumplimiento de la tradición, debíamos entronizar, con el “Solideo Vicariano” a quienes se incorporaban como nuevos miembros, so pena de no poder hablar ni comer –menudo castigo–. Se lo pensaron y aceptaron, como es justo y necesario.

En primer lugar, le fue impuesto a Francisco César. Luego le tocó el turno a Juan Ortiz. Finalizado el acto, pudieron comer y por supuesto, seguir bebiendo. De ello estoy seguro porque entre parrafada y parrafeaba –creo que Francisco César perdía algún turno de picoteo– le daban bien a los "caramales" y otras delicias. Como dije antes, ya se habían aplacado con cerveza y vinillo. ¡Qué le vamos a hacer!

No faltó de nada. Esta vez finalizamos con postre, café y una copia. ¡Si hay que ir se va…!

Pasamos un rato genial. Existió una auténtica unión y deseo de comunicar nuestros sentimientos. No hubo el más mínimo reproche. No me cansaré de repetir la perfecta sintonía que reinó durante todo el almuerzo.

Francisco César no ha dejado de repetirme lo bien que se ha encontrado entre nosotros. Nos daba sinceramente las gracias.

Bello recuerdo, de la reunión, atesoraremos en nuestros corazones.

Personalmente os doy mi sincero agradecimiento. Más aún a quienes vinisteis de la diáspora. Por supuesto hubo quienes no pudieron estar, a pesar de sus deseos. Por eso, ya dijimos que todos estábamos allí.

Algunos de los compañeros asistentes tuvieron que marcharse antes de que nos hiciéramos la foto en la calle. pero en la galería de fotos queda constancia de su presencia.

Afortunadamente nos quedan ganas como para seguir celebrando reuniones.

Hasta la próxima

Sed buenos y mucha salud.




Clicar sobre la imagen para acceder al la galería


Córdoba 13 de mayo de 2026

Andrés Osado Gracia

lunes, 4 de mayo de 2026

Reunión de primavera en Córdoba - 29-4-2026

CRÓNICA DE LA REUNIÓN DE PRIMAVERA DE LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DEL SEMINARIO SANTA MARÍA DE LOS ANGELES, CELEBRADA EN LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LINARES EN CORDOBA, EL DÍA 29 DE ABRIL DE 2026


    A veces suele decirse, sin explicación alguna, que suceden cosas grandiosas.
    Rotundamente discrepo porque, en el fondo de ellas, subsiste unas manos poderosas que, a fuer de humilde y llena de un amor entregado, es capaz de conseguirlo.
    Lo que, en una pequeña reunión, no más de ocho compañeros, más los que, desde lejos, consiguen hacer volar palomas de esperanza, se logró emperejilar esa expectante reunión de primavera.
    En silencio, como sin querer molestar, se abre la ventana para que, esas palomas de voluntad esparzan ramas de olivo.
    En primer lugar, volaron hacia las calcáreas montañas de Hornachuelos –cuajadas de quejigos, olivos, encinas y Bembézar– Allí, una Dana voraz usurpó para sí los caminos, haciéndolos intransitables. Con su potente presencia, nos indicó otro camino a seguir:
    –-“Vuestra unión, no está sujeta a lugar, buscad”.
    Así, con esa pequeña, pero grandiosa voluntad de servicio, se logró ese remanso donde poder apaciguar nuestro deseo de unión.
    Manolo Vida ofreció el sitio. Pepe López aportó su aceptación. ¡Sólo faltaba el beneplácito de quienes deseaban ardientemente gozar de ese contacto!
    ¡Cómo no correr a la llamada!
    En todos, la mochila de la ilusión se llenó hasta los topes.
    Así, tan fácil y con exuberante alegría, quedó prefijado el día.
    Manolo Vida, –hombre especialmente amigo y sobradamente tranquilo–, supo trasladarle la calma a un Pepín (Pepe López) que electrocutaba con sus nervios todo lo que circundaba a su alrededor.
    Cuando comenzamos a llegar, ese día prefijado, todo estaba listo. Pepín, por fin, relucía tranquilo. Manolo aún más.
    ¡Aquel recinto se llenó de amor!

    El deseo de disfrutar con las amigas y amigos superó todo. Las montañas, el Bembézar y todo lo demás, no faltó. Allí estaban, presentes. Como estaban presentes todas las amigas y amigos que, de una forma especial, revoloteaban incrustadas en nuestros corazones.
    Perdón por insinuarme a mí mismo. Me sentí muy identificado en aquel ambiente. Especialmente, cuando entré, y vi a nuestras mujeres sentadas en un lugar aparte. Algo me llevó hacia ellas, después de los saludos correspondientes. Allí, junto con mi Merche, estuvimos hablando de los acontecimientos recientes. ¡Me sentí feliz! ¡Ellas, me hicieron ser feliz! Gracias, amigas.
    Yo miraba a todas las personas allí reunidas y las veía radiantes. Sí, radiantes. O es que eso sólo se puede dan en la Biblia. De todas ellas emanaba una luz especial. Esa que nace del interior, del amor y del placer de permanecer en comunión.

    Tuvimos la suerte de tener un cocinero extraordinario, excelente. No hablaba mucho, pero todo lo dijo con su buen hacer. ¡Qué grande! Con su humildad y sencillez nos obsequió con una merluza y una paella digna de los mejores cocineros.
    Habíamos conseguido enaltecer la sencillez.
    Personalmente se lo agradezco a Manolo Vida y Pepín. Nos han enseñado el camino.
    Hubo un intercambio perfecto entre todas las personas que allí nos encontrábamos. Creo que la comunicación fue perfecta.
    Se habló de todo. Se contaron algunos secretillos que, como en todos lo lugares, existen.
    Todas y todos estuvimos presentes. No faltaba nadie. Sus nombres resonaron alegres entre aquellas cuatro paredes.
    Aparte de los llegados de allende las montañas, tuvimos la suerte de contar con nuestro compañero Manuel Ruiz Bergillos: grande de envergadura y de corazón. Derrochaba alegría por todos lados. Resultó un auténtico placer haberlo tenido entre nosotros. Es, además, un excelente poeta.
    Bueno, a decir verdad, cuando yo hablaba, con esa voz tan apocada (a veces por el teléfono me confunden con mujer, no se si hablaré yo realmente) mi querido Paco, más bien dicho, mis dos queridos Pacos: Moreno y Contreras se quedaban a dos velas (bien pensado… que les den) Que no, es broma. Lamento su padecimiento. La próxima vez me llevo un altavoz.

    Otra gran suerte fue que las monjas vecinas nos obsequiaran con un excelente café, amén de un riquísimo pastelón cordobés. Esto puso un broche de oro a la deliciosa comida ¡Qué más se puede pedir!
    Bueno ahora a ver si puedo poner algunas de las conclusiones que se tomaron.
       Pablo Adarve propuso celebrar el próximo evento de otoño, en una casa cerca de Espiel. Es amplia y llena de todas las comodidades. Podríamos ir todos en autocar.
    No se descarta Hornachuelos a expensas de que mejoren los caminos. No estaría mal ir acompañados de la familia. El entorno es fundamental. Nos une mucho. Hasta los olores.
       Podría verse la posibilidad de San Calixto y Las Escalonias.
    Se insistió en la colaboración de todos. Las aportaciones son necesarias. Nos queda Navidad. Seguimos buscando. ¡Ánimo!
    Hay veces que el duende surge a su antojo. Este día surgió. Nos costó trabajo abandonar el lugar.
    Gracias Manolo Sepúlveda, Manolo Vida, Pepe López, nuestro Cocinero y a nuestras entrañables monjitas.
    Rafa Vilas pondrá un enlace a un poema que nuestro compañero, Rafael Ruiz Serrano, nos dedicó.
    El próximo día 13 de junio, San Antonio, nuestro querido amigo y Profesor, Pedro Antonio, nos invita a un perol en casa del también amigo y compañero Manolo Ruiz Nieto. (más adelante indicaremos todos los pormenores. Procurad ir haciendo hueco)
    Verdaderamente fuimos felices. A todas y todos, mil gracias.
    Sed buenos.
    Seguimos

P.D.: Aún siento el duende revoloteando a mi alrededor.

Córdoba, 4 de mayo de 2026
Andrés Osado Gracia.


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viernes, 27 de marzo de 2026

Crónica del G. Córdoba del 26 de marzo de 2026

REUNION CELEBRADA POR EL GRUPO CÓRDOBA
SOCIEDAD DE PLATEROS
CALLE DE SAN FRANCISCO

Córdoba, 27 de marzo de 2026

No llegaron a venderse todas las entradas. Afortunadamente logramos reunirnos media docena de aficionados.

Hacía una noche estupenda. Se notaba, por la gran cantidad de personas que paseaban por las calles. Todo presagiaba una Semana Santa sin lluvias.

Tras la correspondiente puesta en común de los respectivos achaques, comenzamos con la tarea que nos había conducido hasta Plateros. No era otra sino la de pasar un rato agradable y distendido.


Primero brindamos por Antonio Hidalgo, debido a su reciente cumpleaños. Nos obsequió con la primera consumición.

Luego, debido al hambre que los tertulianos teníamos, a pesar de la riquísima ración de ensaladilla rusa, cortesía de Pablo Adarve, comenzamos a pedir –no, los bocatas de caramales, no– Cada cual a su digno capricho. Por cierto, las aceitunas resultaron escasas. ¿Quizás porque alguien se las comió casi todas? Eso demostró que deberían estar exquisitas.

Bromas aparte, todo estaba riquísimo.

Echamos un rato muy agradable. Curiosamente, la política no salió a relucir. Tal vez necesitábamos desconectar de los días tan intensos que venimos padeciendo por culpa de la maldita y genocida guerra.

Siguiendo el encargo de Manolo Vida y Pepe López Pedrosa, expusimos en común la cuestión de la “Reunión de Abril”

Por supuesto, el lugar determinado había sido acordado, desde hacía tiempo: el Seminario de Hornachuelos.

Debíamos tener en cuenta que la persona encargada de aquel lugar aconsejó un día entre semana. Los coches, salvo los todo terreno, no les era factible entrar por aquellos lugares.

Partiendo de esas premisas, proponemos estos tres puntos:
(Antonio Luna, como responsable general, ya lo indicará)

1º.- Podría ser el miércoles, 23 de abril, la celebración del evento.

2º.-Trasladarnos, en coches particulares, hasta el pueblo de Hornachuelos. Una vez allí, nos llevaría el minibús hasta la puerta del seminario. Ya se indicará el precio para que, con antelación se abone mediante bizum, a la persona encargada de la gestión. Por supuesto, contando con que la empresa de autobuses quiera hacer el servicio.

3º.-Cada persona llevaría su bocata y bebida.

Estos puntos son opiniones (salvo lo de ser entre semana). Ahora queda que se hagan, a Antonio Luna, cualquier tipo de sugerencias. Con posterioridad, lo comunicará el oficialmente.

Pasamos un buen rato y deseando que llegue pronto la próxima, nos despedimos con la foto de rigor.


Que la salud nos acompañe.

Andrés Osado

               

sábado, 14 de marzo de 2026

Crónica de la 61ª Reunión del Grupo Madrid

Casa Pepe
Fuenlabrada (Madrid)

14 de marzo de 2026


61ª reunión del G. Madrid

Exactamente a los tres meses y un día, nos volvimos a reunir en la ya mítica “Casa Pepe”, lugar donde hemos compartido tantos momentos inolvidables.

El viernes 13 me acerqué al Centro de Salud para que me pusieran la segunda banderilla contra el virus de la varicela-zóster. –“Vamos a ver si la vacunita no me la juega mañana”-, pensé.

Me acuerdo, porque tengo pruebas fotográficas, de cuándo me atacó el zóster. Empezó, de forma silenciosa y traicionera, en la espalda; hizo un largo camino hasta llegar al ombligo, -tengo que decir, como curiosidad, que en mi ombligo puedo esconder perfectamente diez mil euros doblados-, y se desvió hacia mi alopécico vello púbico, donde, por fin, hizo “estación de penitencia”. Sólo me faltó emular al capataz de la Macarena: ¡”Ahí quedó.”! ¡Anda qué si le da por bajar más, menudo destrozo me hace!

Bueno, vamos a la crónica que luego me quedo sin papel.

El viernes informé al Jurado de que iba a utilizar mi coche para el encuentro, ya que llevaba bastantes días sin moverlo. Si hubiera alguna dificultad le llamaríamos con la suficiente antelación para la recogida. ¡Es un lujo tenerlos siempre operativos! Al día siguiente me levanté con décimas de fiebre y dolor de cabeza. No me dolía toda, porque entonces tendría que haber llamada a Urgencias. Hice una llamada a Manolo para decirle cómo me encontraba, pero tiré del “ardor guerrero” y, como buen infante del Cuartel de Lepanto, superé la prueba.

Llegamos los primeros y con bastante antelación. Hacía frío. Andrea y yo nos quedamos en el coche, como pareja de lagartijas, absorbiendo con fruición los rayos de sol. Pasaron unos minutos cuando un coche blanco aparcó más adelante. Eran Pilar y Antonio Porras. Después de los abrazos nos encaminamos al restaurante. Antonio, con el mejor estilo, hizo de camarero de las dos ninfas hasta que llegaron las demás. Enseguida dejó el relevo del servicio al Jurado. Es maravilloso observar que cada uno tiene una función que realizar en el grupo, como en las colmenas. Sé con exactitud quién es el zángano, pero no lo quiero revelar por secreto profesional. ¡Algo se me pegó en el Seminario!

Los primeros minutos los dedicamos a los saludos. Se nos notaba en las caras la alegría de un nuevo encuentro. En la barra, poco a poco nos íbamos poniendo al día de cómo nos encontrábamos físicamente. Después de saciar un poco la sed, pasamos al restaurante. Victoriano entró de los últimos y no ocultó su satisfacción al observar que todos siguen respetando su cátedra. Está ya institucionalizada, como los sillones reales del Palacio de Oriente o el escaño del presidente del Gobierno, por poner un ejemplo.

Antes de mirar el menú, Victoriano nos comunicó el fallecimiento de la madre de nuestra querida Cari, ocurrido hace unos días. Cari y todos sus hijos pueden estar orgullosos de la entrega y el cuidando que han ofrecido a su madre y abuela hasta sus últimos días. Que Dios la tenga en su Gloria para siempre.

La comida transcurrió sin sobresaltos. Me quejé tímidamente del poco “material” que se me estaba dando para la crónica. Antonio López, con la misma paciencia de siempre, abrió el despacho fiscal para ir contestando a todas las consultas que se le hacía, He pensado en comprar un dispensador de turnos, como en las pollerías, para que nadie se cuele. Quedamos todos satisfechos como “parvulillos” ante su maestro.

La comida siguió fielmente por los mismos derroteros de siempre: política, cuarto y mitad de “Los Ángeles”, algo de religión, algún chiste y salidas airosas que nos hacían reír a todos. Pensamos incluso en ir cambiando de restaurante. Creemos que ya es hora de buscar nuevos pastos.

La sobremesa fue larga y amena. Paco tenía la boca caliente, como los mulos, y no pudo comer sus deliciosas pipas. Hasta pidió al restaurante, el día anterior, que le preparan un caldo para el evento. ¡Las cosas de ser cliente vips! Antonio López, derrochando, sin darse cuenta, su humanidad, el Porras su gracia innata, el Jurado demostrando una vez más el dominio de nuestra ephemerides y el Victoriano controlando a la tropa, que no es poco.

Llegó la hora de la "levantá". ¡Estoy de un cofrade…! Hicimos la chicotá hasta la calle para hacernos la preceptiva foto de grupo y continuamos con los abrazos y besos de despedida.

¡Otro encuentro con el objetivo alcanzado: pasar juntos un día extraordinario!

Que paséis una santa Semana Santa, y sigáis siendo buenos.

Paz y bien.

Antonio Estepa Romero

martes, 16 de diciembre de 2025

Crónica de la 60ª reunión del Grupo Madrid

Crónica de la 60ª Reunión Grupo Madrid

Casa Pepe
Fuenlabrada (Madrid)



13 de diciembre de 2025

De nuevo me enfrento a un papel en blanco y siempre me hago la misma pregunta: ¿Qué le cuento yo a esta gente que no le haya dicho ya después de 60 reuniones? Parece que siempre es lo mismo, pero siempre es distinto.

Andrea se encuentra un poco pachuchilla y yo tenía el cuerpo hecho a no asistir al evento. Salimos a andar para hacer nuestra ruta diaria. Sin esperarlo me dijo: “Cuando lleguemos, nos preparamos y nos vamos”. La miré entre sorprendido y agradecido porque sabía que estaba haciendo un esfuerzo por mí.

Cuando llegamos, Casa Pepe parecía el aeropuerto de Barajas en plena huelga de controladores. ¡Nunca he visto tanta gente en el local! No nos esperaban y la alegría se les notó a todos. Victoriano dio la voz de alerta y rápidamente empezaron los abrazos. Las chicas se encontraban sentadas en una mesa y no se dieron cuenta de nuestra llegada hasta que nos acercamos a ellas. Cari, Consuelo, Manuela y Vale se levantaron con la alegría de reencontrarnos de nuevo.

Sin perder tiempo me incorporé al abrevadero. Manolo, Paco y Victoriano parecían gallinas de corral comiendo pipas. Paco me comentó que le tenían guardado en la barra otro paquete de reserva. ¡Como es cliente vips..! Por diversos motivos, no habían llegado todavía, ni Antonio López ni Pilar con el Porras. El primero llegó acompañado de una hermosa mujer. Al presentárnosla, Antonio nos dijo que se llamaba Judith, mexicana, concretamente de Jalisco (Guadalajara). Estuve a punto de emular al gran Jorge Negrete y cantar con mi torrente de voz:





“¡Ay Jalisco, no te rajes!
Me sale del alma, gritar con calor
Abrir todo el pecho, pá echar este grito
¡Que lindo es Jalisco, palabra de honor!”




Parece que me estaba viendo de mariachi: achaparrado, con el guitarrón y sombrero mexicanos, exhibiendo solo los zapatos. ¡Rápidamente controlé el impulso! Hace años que tengo el “ego” por los suelos. No sé si ya conté esta historia. Andrea dice que sí. De todas formas, los psicólogos recomiendan el recordar de vez en cuando como mecanismo de defensa. Decía que mi “yo” fue gravemente castigado en el pueblo de Porras, en Villanueva de Córdoba; concretamente en el magnífico parque acuático “Aquasierra”. A punto de tirarme del tobogán más alto, según Andrea me contó después, estaba un niño llorándole a la madre porque no quería irse antes de ver “al hombre gordo”. Serví de atracción de feria. Pero lo que más me dolió fue la panzá de reír que se pegó mi cónyuge al escuchar el comentario del infante. Bueno, volvamos a Casa Pepe.

Nada más llegar los rezagados pasamos al comedor. El Jurado tuvo el atrevimiento de señalarme la silla presidencial para ocuparla y el Victoriano salió como un león defendiendo su territorio. ¡Si es que son como niños! Antes de sentarnos todos, Antonio le informó a Judith la costumbre que tenemos de ocupar la mesa: mujeres juntas, hombres juntos. Por lo que observé, Judith se encontraba totalmente relajada e integrada en el grupo. Daba la impresión de llevar tiempo con nosotros. Y todos nosotros la acogimos de igual manera.

La comida estuvo muy bien, a pesar de que el aforo estaba completo. La charla, como siempre: ora Seminario, ora bufete jurídico, entremezclando algún chiste o sucedido. La verdad es que en cada encuentro lo pasamos mejor.

Después de los postres, Cari nos trajo una deliciosa ensaimada que rápidamente dimos cuenta de ella. La sobremesa nos la saltamos porque ya hacía frio y era un poco tarde.

Foto de grupo, abrazos y el deseo unánime de pasar unas felices navidades y un 2026 lleno de salud.

Hasta el próximo encuentro, Andrea y yo os deseamos todo lo bueno que os merecéis.

Paz y bien.

¡¡Felices Pascuas a todos!!

Antonio Estepa Romero

lunes, 15 de diciembre de 2025

Comida de Navidad 2025

Crónica de la Comida de Navidad

“El Mirador del Río” Avda. de Carlos III

Córdoba, 13 de diciembre de 2025

A pesar de la novedad del sitio, no nos resultó difícil encontrar la ubicación. A la hora en punto ya nos encontrábamos todos en el lugar. Bueno, todos menos Paco Raya.

Dejamos pasar uno rato de cortesía. Cuando la consideramos cumplida, decidimos llamarlo:

–-Sí dime –-contesta Paco al otro lado del móvil.

–-¿Vas a venir? –-le pregunté.

Con voz de extrañeza, me preguntó que a dónde. En ese momento noté que el tono su voz cambió por completo. Me indicó que se le había olvidado. En un principio me dijo que ya no podía. Afortunadamente a los pocos minutos indicó que lo llevaría rápidamente su hijo Paco. Así fue.

Como ya estábamos todos, comenzamos a brindar por quienes estaban enfermos; los ausentes y los allí reunidos.

En una mesa alargada, nos instalamos cómodamente. Más o menos podíamos entendernos casi todos.

Celebramos con mucha efusión la presencia, a pesar de la distancia, de Pilar Martín y Antonio Luna venidos desde Bubión, Rafa Raya y Rafa Vilas desde Conil y Priego, respectivamente. Sí, Pilar Martín, no me he equivocado. Ya es hora de olvidar eso de “Pilar la mujer de Antonio Luna”. ¿No os parece? Ella, también, insistió en su reivindicación.

Manolo Sepúlveda me hizo el encargo de disculpar su ausencia, pero no se encontraba aún recuperado de la operación de columna. ¡Cómo no íbamos a disculparle! De estar bien, hubiera asistido.

Enseguida comenzaron a servirnos unos platos de patatas bravas, jamón y queso. Por supuesto con las correspondientes bebidas, que ya no faltaron durante toda la comida. Posteriormente unas suculentas croquetas. Luego el plato principal de merluza o solomillo, según opciones. Terminamos con unos riquísimos pastelitos. Genial el menú.

Las conversaciones, como siempre, comenzaron a girar de manera armónica, en torno a lo divino y lo humano. Muchos temas, como siempre, salieron a la palestra. Uno, especialmente, se debatió ampliamente. No fue otro sino el de la poca asistencia al encuentro de estas fechas. Reconocimos que las fechas y nuestra edad, disculpaban las ausencias. Se recalcó la necesidad de volcarse en el de la primavera. Varios, entre ellos Pepe López y Paco Raya se encargaron de ver lo del Seminario de Hornachuelos. Será ese el momento de plantear la conveniencia o no, de mantener este encuentro de Navidad. No es que se pierda, sino considerarlo como algo más local. En definitiva, quedó como un asunto a tratar en la reunión de primavera.

Echamos un rato muy agradable. Favorecido por el acogedor restaurante que había propuesto nuestro querido compañero Pablo Adarve.

Nos deseamos que la salud nos acompañe y mejores a los que están más fastidiados.

¡Felices Fiestas!

Córdoba, 15 de diciembre de 2025

Andrés Osado