CRÓNICA DE LA REUNIÓN DE PRIMAVERA DE LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DEL SEMINARIO SANTA MARÍA DE LOS ANGELES, CELEBRADA EN LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LINARES EN CORDOBA, EL DÍA 29 DE ABRIL DE 2026
A veces suele decirse, sin explicación alguna, que suceden cosas grandiosas.
Rotundamente discrepo porque, en el fondo de ellas, subsiste unas manos poderosas que, a fuer de humilde y llena de un amor entregado, es capaz de conseguirlo.
Lo que, en una pequeña reunión, no más de ocho compañeros, más los que, desde lejos, consiguen hacer volar palomas de esperanza, se logró emperejilar esa expectante reunión de primavera.
En silencio, como sin querer molestar, se abre la ventana para que, esas palomas de voluntad esparzan ramas de olivo.
En primer lugar, volaron hacia las calcáreas montañas de Hornachuelos –cuajadas de quejigos, olivos, encinas y Bembézar– Allí, una Dana voraz usurpó para sí los caminos, haciéndolos intransitables. Con su potente presencia, nos indicó otro camino a seguir:
–-“Vuestra unión, no está sujeta a lugar, buscad”.
Así, con esa pequeña, pero grandiosa voluntad de servicio, se logró ese remanso donde poder apaciguar nuestro deseo de unión.
Manolo Vida ofreció el sitio. Pepe López aportó su aceptación. ¡Sólo faltaba el beneplácito de quienes deseaban ardientemente gozar de ese contacto!
¡Cómo no correr a la llamada!
En todos, la mochila de la ilusión se llenó hasta los topes.
Así, tan fácil y con exuberante alegría, quedó prefijado el día.
Manolo Vida, –hombre especialmente amigo y sobradamente tranquilo–, supo trasladarle la calma a un Pepín (Pepe López) que electrocutaba con sus nervios todo lo que circundaba a su alrededor.
Cuando comenzamos a llegar, ese día prefijado, todo estaba listo. Pepín, por fin, relucía tranquilo. Manolo aún más.
¡Aquel recinto se llenó de amor!
El deseo de disfrutar con las amigas y amigos superó todo. Las montañas, el Bembézar y todo lo demás, no faltó. Allí estaban, presentes. Como estaban presentes todas las amigas y amigos que, de una forma especial, revoloteaban incrustadas en nuestros corazones.
Perdón por insinuarme a mí mismo. Me sentí muy identificado en aquel ambiente. Especialmente, cuando entré, y vi a nuestras mujeres sentadas en un lugar aparte. Algo me llevó hacia ellas, después de los saludos correspondientes. Allí, junto con mi Merche, estuvimos hablando de los acontecimientos recientes. ¡Me sentí feliz! ¡Ellas, me hicieron ser feliz! Gracias, amigas.
Yo miraba a todas las personas allí reunidas y las veía radiantes. Sí, radiantes. O es que eso sólo se puede dan en la Biblia. De todas ellas emanaba una luz especial. Esa que nace del interior, del amor y del placer de permanecer en comunión.
Tuvimos la suerte de tener un cocinero extraordinario, excelente. No hablaba mucho, pero todo lo dijo con su buen hacer. ¡Qué grande! Con su humildad y sencillez nos obsequió con una merluza y una paella digna de los mejores cocineros.
Habíamos conseguido enaltecer la sencillez.
Personalmente se lo agradezco a Manolo Vida y Pepín. Nos han enseñado el camino.
Hubo un intercambio perfecto entre todas las personas que allí nos encontrábamos. Creo que la comunicación fue perfecta.
Se habló de todo. Se contaron algunos secretillos que, como en todos lo lugares, existen.
Todas y todos estuvimos presentes. No faltaba nadie. Sus nombres resonaron alegres entre aquellas cuatro paredes.
Aparte de los llegados de allende las montañas, tuvimos la suerte de contar con nuestro compañero Manuel Ruiz Bergillos: grande de envergadura y de corazón. Derrochaba alegría por todos lados. Resultó un auténtico placer haberlo tenido entre nosotros. Es, además, un excelente poeta.
Bueno, a decir verdad, cuando yo hablaba, con esa voz tan apocada (a veces por el teléfono me confunden con mujer, no se si hablaré yo realmente) mi querido Paco, más bien dicho, mis dos queridos Pacos: Moreno y Contreras se quedaban a dos velas (bien pensado… que les den) Que no, es broma. Lamento su padecimiento. La próxima vez me llevo un altavoz.
Otra gran suerte fue que las monjas vecinas nos obsequiaran con un excelente café, amén de un riquísimo pastelón cordobés. Esto puso un broche de oro a la deliciosa comida ¡Qué más se puede pedir!
Bueno ahora a ver si puedo poner algunas de las conclusiones que se tomaron.
Pablo Adarve propuso celebrar el próximo evento de otoño, en una casa cerca de Espiel. Es amplia y llena de todas las comodidades. Podríamos ir todos en autocar.
No se descarta Hornachuelos a expensas de que mejoren los caminos. No estaría mal ir acompañados de la familia. El entorno es fundamental. Nos une mucho. Hasta los olores.
Podría verse la posibilidad de San Calixto y Las Escalonias.
Se insistió en la colaboración de todos. Las aportaciones son necesarias. Nos queda Navidad. Seguimos buscando. ¡Ánimo!
Hay veces que el duende surge a su antojo. Este día surgió. Nos costó trabajo abandonar el lugar.
Gracias Manolo Sepúlveda, Manolo Vida, Pepe López, nuestro Cocinero y a nuestras entrañables monjitas.
Rafa Vilas pondrá un enlace a un poema que nuestro compañero, Rafael Ruiz Serrano, nos dedicó.
El próximo día 13 de junio, San Antonio, nuestro querido amigo y Profesor, Pedro Antonio, nos invita a un perol en casa del también amigo y compañero Manolo Ruiz Nieto. (más adelante indicaremos todos los pormenores. Procurad ir haciendo hueco)
Verdaderamente fuimos felices. A todas y todos, mil gracias.
Sed buenos.
Seguimos
P.D.: Aún siento el duende revoloteando a mi alrededor.
Córdoba, 4 de mayo de 2026
Andrés Osado Gracia.




