viernes, 27 de marzo de 2026

Crónica del G. Córdoba del 26 de marzo de 2026

REUNION CELEBRADA POR EL GRUPO CÓRDOBA
SOCIEDAD DE PLATEROS
CALLE DE SAN FRANCISCO

Córdoba, 27 de marzo de 2026

No llegaron a venderse todas las entradas. Afortunadamente logramos reunirnos media docena de aficionados.

Hacía una noche estupenda. Se notaba, por la gran cantidad de personas que paseaban por las calles. Todo presagiaba una Semana Santa sin lluvias.

Tras la correspondiente puesta en común de los respectivos achaques, comenzamos con la tarea que nos había conducido hasta Plateros. No era otra sino la de pasar un rato agradable y distendido.


Primero brindamos por Antonio Hidalgo, debido a su reciente cumpleaños. Nos obsequió con la primera consumición.

Luego, debido al hambre que los tertulianos teníamos, a pesar de la riquísima ración de ensaladilla rusa, cortesía de Pablo Adarve, comenzamos a pedir –no, los bocatas de caramales, no– Cada cual a su digno capricho. Por cierto, las aceitunas resultaron escasas. ¿Quizás porque alguien se las comió casi todas? Eso demostró que deberían estar exquisitas.

Bromas aparte, todo estaba riquísimo.

Echamos un rato muy agradable. Curiosamente, la política no salió a relucir. Tal vez necesitábamos desconectar de los días tan intensos que venimos padeciendo por culpa de la maldita y genocida guerra.

Siguiendo el encargo de Manolo Vida y Pepe López Pedrosa, expusimos en común la cuestión de la “Reunión de Abril”

Por supuesto, el lugar determinado había sido acordado, desde hacía tiempo: el Seminario de Hornachuelos.

Debíamos tener en cuenta que la persona encargada de aquel lugar aconsejó un día entre semana. Los coches, salvo los todo terreno, no les era factible entrar por aquellos lugares.

Partiendo de esas premisas, proponemos estos tres puntos:
(Antonio Luna, como responsable general, ya lo indicará)

1º.- Podría ser el miércoles, 23 de abril, la celebración del evento.

2º.-Trasladarnos, en coches particulares, hasta el pueblo de Hornachuelos. Una vez allí, nos llevaría el minibús hasta la puerta del seminario. Ya se indicará el precio para que, con antelación se abone mediante bizum, a la persona encargada de la gestión. Por supuesto, contando con que la empresa de autobuses quiera hacer el servicio.

3º.-Cada persona llevaría su bocata y bebida.

Estos puntos son opiniones (salvo lo de ser entre semana). Ahora queda que se hagan, a Antonio Luna, cualquier tipo de sugerencias. Con posterioridad, lo comunicará el oficialmente.

Pasamos un buen rato y deseando que llegue pronto la próxima, nos despedimos con la foto de rigor.


Que la salud nos acompañe.

Andrés Osado

               

sábado, 14 de marzo de 2026

Crónica de la 61ª Reunión del Grupo Madrid

Casa Pepe
Fuenlabrada (Madrid)

14 de marzo de 2026


61ª reunión del G. Madrid

Exactamente a los tres meses y un día, nos volvimos a reunir en la ya mítica “Casa Pepe”, lugar donde hemos compartido tantos momentos inolvidables.

El viernes 13 me acerqué al Centro de Salud para que me pusieran la segunda banderilla contra el virus de la varicela-zóster. –“Vamos a ver si la vacunita no me la juega mañana”-, pensé.

Me acuerdo, porque tengo pruebas fotográficas, de cuándo me atacó el zóster. Empezó, de forma silenciosa y traicionera, en la espalda; hizo un largo camino hasta llegar al ombligo, -tengo que decir, como curiosidad, que en mi ombligo puedo esconder perfectamente diez mil euros doblados-, y se desvió hacia mi alopécico vello púbico, donde, por fin, hizo “estación de penitencia”. Sólo me faltó emular al capataz de la Macarena: ¡”Ahí quedó.”! ¡Anda qué si le da por bajar más, menudo destrozo me hace!

Bueno, vamos a la crónica que luego me quedo sin papel.

El viernes informé al Jurado de que iba a utilizar mi coche para el encuentro, ya que llevaba bastantes días sin moverlo. Si hubiera alguna dificultad le llamaríamos con la suficiente antelación para la recogida. ¡Es un lujo tenerlos siempre operativos! Al día siguiente me levanté con décimas de fiebre y dolor de cabeza. No me dolía toda, porque entonces tendría que haber llamada a Urgencias. Hice una llamada a Manolo para decirle cómo me encontraba, pero tiré del “ardor guerrero” y, como buen infante del Cuartel de Lepanto, superé la prueba.

Llegamos los primeros y con bastante antelación. Hacía frío. Andrea y yo nos quedamos en el coche, como pareja de lagartijas, absorbiendo con fruición los rayos de sol. Pasaron unos minutos cuando un coche blanco aparcó más adelante. Eran Pilar y Antonio Porras. Después de los abrazos nos encaminamos al restaurante. Antonio, con el mejor estilo, hizo de camarero de las dos ninfas hasta que llegaron las demás. Enseguida dejó el relevo del servicio al Jurado. Es maravilloso observar que cada uno tiene una función que realizar en el grupo, como en las colmenas. Sé con exactitud quién es el zángano, pero no lo quiero revelar por secreto profesional. ¡Algo se me pegó en el Seminario!

Los primeros minutos los dedicamos a los saludos. Se nos notaba en las caras la alegría de un nuevo encuentro. En la barra, poco a poco nos íbamos poniendo al día de cómo nos encontrábamos físicamente. Después de saciar un poco la sed, pasamos al restaurante. Victoriano entró de los últimos y no ocultó su satisfacción al observar que todos siguen respetando su cátedra. Está ya institucionalizada, como los sillones reales del Palacio de Oriente o el escaño del presidente del Gobierno, por poner un ejemplo.

Antes de mirar el menú, Victoriano nos comunicó el fallecimiento de la madre de nuestra querida Cari, ocurrido hace unos días. Cari y todos sus hijos pueden estar orgullosos de la entrega y el cuidando que han ofrecido a su madre y abuela hasta sus últimos días. Que Dios la tenga en su Gloria para siempre.

La comida transcurrió sin sobresaltos. Me quejé tímidamente del poco “material” que se me estaba dando para la crónica. Antonio López, con la misma paciencia de siempre, abrió el despacho fiscal para ir contestando a todas las consultas que se le hacía, He pensado en comprar un dispensador de turnos, como en las pollerías, para que nadie se cuele. Quedamos todos satisfechos como “parvulillos” ante su maestro.

La comida siguió fielmente por los mismos derroteros de siempre: política, cuarto y mitad de “Los Ángeles”, algo de religión, algún chiste y salidas airosas que nos hacían reír a todos. Pensamos incluso en ir cambiando de restaurante. Creemos que ya es hora de buscar nuevos pastos.

La sobremesa fue larga y amena. Paco tenía la boca caliente, como los mulos, y no pudo comer sus deliciosas pipas. Hasta pidió al restaurante, el día anterior, que le preparan un caldo para el evento. ¡Las cosas de ser cliente vips! Antonio López, derrochando, sin darse cuenta, su humanidad, el Porras su gracia innata, el Jurado demostrando una vez más el dominio de nuestra ephemerides y el Victoriano controlando a la tropa, que no es poco.

Llegó la hora de la "levantá". ¡Estoy de un cofrade…! Hicimos la chicotá hasta la calle para hacernos la preceptiva foto de grupo y continuamos con los abrazos y besos de despedida.

¡Otro encuentro con el objetivo alcanzado: pasar juntos un día extraordinario!

Que paséis una santa Semana Santa, y sigáis siendo buenos.

Paz y bien.

Antonio Estepa Romero