miércoles, 13 de mayo de 2026

Comida G. Córdoba 12 de mayo de 2026

CRONICA DE LA REUNIÓN DEL GRUPO DE CORDOBA, CELEBRADA EN PLATEROS QUE, CON MOTIVO DE LA VISITA DE FRANCISCO CÉSAR A CÓRDOBA, SE ADELANTÓ AL DÍA 12 DE MAYO DE 2026

Veni vidi vici.

¡Qué mejor expresión puede ser dedicada a César!

Con su llegada, debíamos vencer a ese largo Rubicón, preñado de tiempo.

Así lo hicimos. Adelantamos, sin dudarlo, la reunión de los “jueves fin de mes” para encontrarnos con nuestro querido amigo Francisco César.

Muchos no lo habíamos visto desde nuestra estancia en el Seminario de Santa María de los Ángeles de Hornachuelos. Otros habían tenido la suerte de visitarlo en El Escorial, San Sebastián o Irún.

Constituyó un momento de alegre emoción, adornado por los sonidos de los abrazos.

Él estaba radiante de alegría. Mejor debería decir que, el ambiente rezumaba júbilo por todos lados.

Allí, junto a la vitrina, dedicada fundamentalmente a Andrés Luna y a través de él a quienes nos han dejado, nos dispusimos a disfrutar del momento.

Quienes pudieron, a pesar de las distancias, acudieron. En realidad, de una forma o de otra, todos estábamos presentes.

Como siempre, comenzamos a exponer, con la misma ilusión, los momentos vividos. Esta vez con más enjundia que en otras ocasiones. Debíamos ponernos al corriente con gran avidez.

Primero le dimos a la cervecita y vino por aquello del calor.

Luego, en cumplimiento de la tradición, debíamos entronizar, con el “Solideo Vicariano” a quienes se incorporaban como nuevos miembros, so pena de no poder hablar ni comer –menudo castigo–. Se lo pensaron y aceptaron, como es justo y necesario.

En primer lugar, le fue impuesto a Francisco César. Luego le tocó el turno a Juan Ortiz. Finalizado el acto, pudieron comer y por supuesto, seguir bebiendo. De ello estoy seguro porque entre parrafada y parrafeaba –creo que Francisco César perdía algún turno de picoteo– le daban bien a los "caramales" y otras delicias. Como dije antes, ya se habían aplacado con cerveza y vinillo. ¡Qué le vamos a hacer!

No faltó de nada. Esta vez finalizamos con postre, café y una copia. ¡Si hay que ir se va…!

Pasamos un rato genial. Existió una auténtica unión y deseo de comunicar nuestros sentimientos. No hubo el más mínimo reproche. No me cansaré de repetir la perfecta sintonía que reinó durante todo el almuerzo.

Francisco César no ha dejado de repetirme lo bien que se ha encontrado entre nosotros. Nos daba sinceramente las gracias.

Bello recuerdo, de la reunión, atesoraremos en nuestros corazones.

Personalmente os doy mi sincero agradecimiento. Más aún a quienes vinisteis de la diáspora. Por supuesto hubo quienes no pudieron estar, a pesar de sus deseos. Por eso, ya dijimos que todos estábamos allí.

Algunos de los compañeros asistentes tuvieron que marcharse antes de que nos hiciéramos la foto en la calle. pero en la galería de fotos queda constancia de su presencia.

Afortunadamente nos quedan ganas como para seguir celebrando reuniones.

Hasta la próxima

Sed buenos y mucha salud.




Clicar sobre la imagen para acceder al la galería


Córdoba 13 de mayo de 2026

Andrés Osado Gracia

lunes, 4 de mayo de 2026

Reunión de primavera en Córdoba - 29-4-2026

CRÓNICA DE LA REUNIÓN DE PRIMAVERA DE LOS COMPAÑEROS Y COMPAÑERAS DEL SEMINARIO SANTA MARÍA DE LOS ANGELES, CELEBRADA EN LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DE LINARES EN CORDOBA, EL DÍA 29 DE ABRIL DE 2026


    A veces suele decirse, sin explicación alguna, que suceden cosas grandiosas.
    Rotundamente discrepo porque, en el fondo de ellas, subsiste unas manos poderosas que, a fuer de humilde y llena de un amor entregado, es capaz de conseguirlo.
    Lo que, en una pequeña reunión, no más de ocho compañeros, más los que, desde lejos, consiguen hacer volar palomas de esperanza, se logró emperejilar esa expectante reunión de primavera.
    En silencio, como sin querer molestar, se abre la ventana para que, esas palomas de voluntad esparzan ramas de olivo.
    En primer lugar, volaron hacia las calcáreas montañas de Hornachuelos –cuajadas de quejigos, olivos, encinas y Bembézar– Allí, una Dana voraz usurpó para sí los caminos, haciéndolos intransitables. Con su potente presencia, nos indicó otro camino a seguir:
    –-“Vuestra unión, no está sujeta a lugar, buscad”.
    Así, con esa pequeña, pero grandiosa voluntad de servicio, se logró ese remanso donde poder apaciguar nuestro deseo de unión.
    Manolo Vida ofreció el sitio. Pepe López aportó su aceptación. ¡Sólo faltaba el beneplácito de quienes deseaban ardientemente gozar de ese contacto!
    ¡Cómo no correr a la llamada!
    En todos, la mochila de la ilusión se llenó hasta los topes.
    Así, tan fácil y con exuberante alegría, quedó prefijado el día.
    Manolo Vida, –hombre especialmente amigo y sobradamente tranquilo–, supo trasladarle la calma a un Pepín (Pepe López) que electrocutaba con sus nervios todo lo que circundaba a su alrededor.
    Cuando comenzamos a llegar, ese día prefijado, todo estaba listo. Pepín, por fin, relucía tranquilo. Manolo aún más.
    ¡Aquel recinto se llenó de amor!

    El deseo de disfrutar con las amigas y amigos superó todo. Las montañas, el Bembézar y todo lo demás, no faltó. Allí estaban, presentes. Como estaban presentes todas las amigas y amigos que, de una forma especial, revoloteaban incrustadas en nuestros corazones.
    Perdón por insinuarme a mí mismo. Me sentí muy identificado en aquel ambiente. Especialmente, cuando entré, y vi a nuestras mujeres sentadas en un lugar aparte. Algo me llevó hacia ellas, después de los saludos correspondientes. Allí, junto con mi Merche, estuvimos hablando de los acontecimientos recientes. ¡Me sentí feliz! ¡Ellas, me hicieron ser feliz! Gracias, amigas.
    Yo miraba a todas las personas allí reunidas y las veía radiantes. Sí, radiantes. O es que eso sólo se puede dan en la Biblia. De todas ellas emanaba una luz especial. Esa que nace del interior, del amor y del placer de permanecer en comunión.

    Tuvimos la suerte de tener un cocinero extraordinario, excelente. No hablaba mucho, pero todo lo dijo con su buen hacer. ¡Qué grande! Con su humildad y sencillez nos obsequió con una merluza y una paella digna de los mejores cocineros.
    Habíamos conseguido enaltecer la sencillez.
    Personalmente se lo agradezco a Manolo Vida y Pepín. Nos han enseñado el camino.
    Hubo un intercambio perfecto entre todas las personas que allí nos encontrábamos. Creo que la comunicación fue perfecta.
    Se habló de todo. Se contaron algunos secretillos que, como en todos lo lugares, existen.
    Todas y todos estuvimos presentes. No faltaba nadie. Sus nombres resonaron alegres entre aquellas cuatro paredes.
    Aparte de los llegados de allende las montañas, tuvimos la suerte de contar con nuestro compañero Manuel Ruiz Bergillos: grande de envergadura y de corazón. Derrochaba alegría por todos lados. Resultó un auténtico placer haberlo tenido entre nosotros. Es, además, un excelente poeta.
    Bueno, a decir verdad, cuando yo hablaba, con esa voz tan apocada (a veces por el teléfono me confunden con mujer, no se si hablaré yo realmente) mi querido Paco, más bien dicho, mis dos queridos Pacos: Moreno y Contreras se quedaban a dos velas (bien pensado… que les den) Que no, es broma. Lamento su padecimiento. La próxima vez me llevo un altavoz.

    Otra gran suerte fue que las monjas vecinas nos obsequiaran con un excelente café, amén de un riquísimo pastelón cordobés. Esto puso un broche de oro a la deliciosa comida ¡Qué más se puede pedir!
    Bueno ahora a ver si puedo poner algunas de las conclusiones que se tomaron.
       Pablo Adarve propuso celebrar el próximo evento de otoño, en una casa cerca de Espiel. Es amplia y llena de todas las comodidades. Podríamos ir todos en autocar.
    No se descarta Hornachuelos a expensas de que mejoren los caminos. No estaría mal ir acompañados de la familia. El entorno es fundamental. Nos une mucho. Hasta los olores.
       Podría verse la posibilidad de San Calixto y Las Escalonias.
    Se insistió en la colaboración de todos. Las aportaciones son necesarias. Nos queda Navidad. Seguimos buscando. ¡Ánimo!
    Hay veces que el duende surge a su antojo. Este día surgió. Nos costó trabajo abandonar el lugar.
    Gracias Manolo Sepúlveda, Manolo Vida, Pepe López, nuestro Cocinero y a nuestras entrañables monjitas.
    Rafa Vilas pondrá un enlace a un poema que nuestro compañero, Rafael Ruiz Serrano, nos dedicó.
    El próximo día 13 de junio, San Antonio, nuestro querido amigo y Profesor, Pedro Antonio, nos invita a un perol en casa del también amigo y compañero Manolo Ruiz Nieto. (más adelante indicaremos todos los pormenores. Procurad ir haciendo hueco)
    Verdaderamente fuimos felices. A todas y todos, mil gracias.
    Sed buenos.
    Seguimos

P.D.: Aún siento el duende revoloteando a mi alrededor.

Córdoba, 4 de mayo de 2026
Andrés Osado Gracia.


PARA VER LA GALERÍA DE IMÁGENES CLICAR SOBRE LA FOTOGRAFÍA

viernes, 27 de marzo de 2026

Crónica del G. Córdoba del 26 de marzo de 2026

REUNION CELEBRADA POR EL GRUPO CÓRDOBA
SOCIEDAD DE PLATEROS
CALLE DE SAN FRANCISCO

Córdoba, 27 de marzo de 2026

No llegaron a venderse todas las entradas. Afortunadamente logramos reunirnos media docena de aficionados.

Hacía una noche estupenda. Se notaba, por la gran cantidad de personas que paseaban por las calles. Todo presagiaba una Semana Santa sin lluvias.

Tras la correspondiente puesta en común de los respectivos achaques, comenzamos con la tarea que nos había conducido hasta Plateros. No era otra sino la de pasar un rato agradable y distendido.


Primero brindamos por Antonio Hidalgo, debido a su reciente cumpleaños. Nos obsequió con la primera consumición.

Luego, debido al hambre que los tertulianos teníamos, a pesar de la riquísima ración de ensaladilla rusa, cortesía de Pablo Adarve, comenzamos a pedir –no, los bocatas de caramales, no– Cada cual a su digno capricho. Por cierto, las aceitunas resultaron escasas. ¿Quizás porque alguien se las comió casi todas? Eso demostró que deberían estar exquisitas.

Bromas aparte, todo estaba riquísimo.

Echamos un rato muy agradable. Curiosamente, la política no salió a relucir. Tal vez necesitábamos desconectar de los días tan intensos que venimos padeciendo por culpa de la maldita y genocida guerra.

Siguiendo el encargo de Manolo Vida y Pepe López Pedrosa, expusimos en común la cuestión de la “Reunión de Abril”

Por supuesto, el lugar determinado había sido acordado, desde hacía tiempo: el Seminario de Hornachuelos.

Debíamos tener en cuenta que la persona encargada de aquel lugar aconsejó un día entre semana. Los coches, salvo los todo terreno, no les era factible entrar por aquellos lugares.

Partiendo de esas premisas, proponemos estos tres puntos:
(Antonio Luna, como responsable general, ya lo indicará)

1º.- Podría ser el miércoles, 23 de abril, la celebración del evento.

2º.-Trasladarnos, en coches particulares, hasta el pueblo de Hornachuelos. Una vez allí, nos llevaría el minibús hasta la puerta del seminario. Ya se indicará el precio para que, con antelación se abone mediante bizum, a la persona encargada de la gestión. Por supuesto, contando con que la empresa de autobuses quiera hacer el servicio.

3º.-Cada persona llevaría su bocata y bebida.

Estos puntos son opiniones (salvo lo de ser entre semana). Ahora queda que se hagan, a Antonio Luna, cualquier tipo de sugerencias. Con posterioridad, lo comunicará el oficialmente.

Pasamos un buen rato y deseando que llegue pronto la próxima, nos despedimos con la foto de rigor.


Que la salud nos acompañe.

Andrés Osado

               

sábado, 14 de marzo de 2026

Crónica de la 61ª Reunión del Grupo Madrid

Casa Pepe
Fuenlabrada (Madrid)

14 de marzo de 2026


61ª reunión del G. Madrid

Exactamente a los tres meses y un día, nos volvimos a reunir en la ya mítica “Casa Pepe”, lugar donde hemos compartido tantos momentos inolvidables.

El viernes 13 me acerqué al Centro de Salud para que me pusieran la segunda banderilla contra el virus de la varicela-zóster. –“Vamos a ver si la vacunita no me la juega mañana”-, pensé.

Me acuerdo, porque tengo pruebas fotográficas, de cuándo me atacó el zóster. Empezó, de forma silenciosa y traicionera, en la espalda; hizo un largo camino hasta llegar al ombligo, -tengo que decir, como curiosidad, que en mi ombligo puedo esconder perfectamente diez mil euros doblados-, y se desvió hacia mi alopécico vello púbico, donde, por fin, hizo “estación de penitencia”. Sólo me faltó emular al capataz de la Macarena: ¡”Ahí quedó.”! ¡Anda qué si le da por bajar más, menudo destrozo me hace!

Bueno, vamos a la crónica que luego me quedo sin papel.

El viernes informé al Jurado de que iba a utilizar mi coche para el encuentro, ya que llevaba bastantes días sin moverlo. Si hubiera alguna dificultad le llamaríamos con la suficiente antelación para la recogida. ¡Es un lujo tenerlos siempre operativos! Al día siguiente me levanté con décimas de fiebre y dolor de cabeza. No me dolía toda, porque entonces tendría que haber llamada a Urgencias. Hice una llamada a Manolo para decirle cómo me encontraba, pero tiré del “ardor guerrero” y, como buen infante del Cuartel de Lepanto, superé la prueba.

Llegamos los primeros y con bastante antelación. Hacía frío. Andrea y yo nos quedamos en el coche, como pareja de lagartijas, absorbiendo con fruición los rayos de sol. Pasaron unos minutos cuando un coche blanco aparcó más adelante. Eran Pilar y Antonio Porras. Después de los abrazos nos encaminamos al restaurante. Antonio, con el mejor estilo, hizo de camarero de las dos ninfas hasta que llegaron las demás. Enseguida dejó el relevo del servicio al Jurado. Es maravilloso observar que cada uno tiene una función que realizar en el grupo, como en las colmenas. Sé con exactitud quién es el zángano, pero no lo quiero revelar por secreto profesional. ¡Algo se me pegó en el Seminario!

Los primeros minutos los dedicamos a los saludos. Se nos notaba en las caras la alegría de un nuevo encuentro. En la barra, poco a poco nos íbamos poniendo al día de cómo nos encontrábamos físicamente. Después de saciar un poco la sed, pasamos al restaurante. Victoriano entró de los últimos y no ocultó su satisfacción al observar que todos siguen respetando su cátedra. Está ya institucionalizada, como los sillones reales del Palacio de Oriente o el escaño del presidente del Gobierno, por poner un ejemplo.

Antes de mirar el menú, Victoriano nos comunicó el fallecimiento de la madre de nuestra querida Cari, ocurrido hace unos días. Cari y todos sus hijos pueden estar orgullosos de la entrega y el cuidando que han ofrecido a su madre y abuela hasta sus últimos días. Que Dios la tenga en su Gloria para siempre.

La comida transcurrió sin sobresaltos. Me quejé tímidamente del poco “material” que se me estaba dando para la crónica. Antonio López, con la misma paciencia de siempre, abrió el despacho fiscal para ir contestando a todas las consultas que se le hacía, He pensado en comprar un dispensador de turnos, como en las pollerías, para que nadie se cuele. Quedamos todos satisfechos como “parvulillos” ante su maestro.

La comida siguió fielmente por los mismos derroteros de siempre: política, cuarto y mitad de “Los Ángeles”, algo de religión, algún chiste y salidas airosas que nos hacían reír a todos. Pensamos incluso en ir cambiando de restaurante. Creemos que ya es hora de buscar nuevos pastos.

La sobremesa fue larga y amena. Paco tenía la boca caliente, como los mulos, y no pudo comer sus deliciosas pipas. Hasta pidió al restaurante, el día anterior, que le preparan un caldo para el evento. ¡Las cosas de ser cliente vips! Antonio López, derrochando, sin darse cuenta, su humanidad, el Porras su gracia innata, el Jurado demostrando una vez más el dominio de nuestra ephemerides y el Victoriano controlando a la tropa, que no es poco.

Llegó la hora de la "levantá". ¡Estoy de un cofrade…! Hicimos la chicotá hasta la calle para hacernos la preceptiva foto de grupo y continuamos con los abrazos y besos de despedida.

¡Otro encuentro con el objetivo alcanzado: pasar juntos un día extraordinario!

Que paséis una santa Semana Santa, y sigáis siendo buenos.

Paz y bien.

Antonio Estepa Romero