Crónica de la 60ª Reunión Grupo Madrid
Casa Pepe
Fuenlabrada (Madrid)
13 de diciembre de 2025
De nuevo me enfrento a un papel en blanco y siempre me hago la misma pregunta: ¿Qué le cuento yo a esta gente que no le haya dicho ya después de 60 reuniones? Parece que siempre es lo mismo, pero siempre es distinto.
Andrea se encuentra un poco pachuchilla y yo tenía el cuerpo hecho a no asistir al evento. Salimos a andar para hacer nuestra ruta diaria. Sin esperarlo me dijo: “Cuando lleguemos, nos preparamos y nos vamos”. La miré entre sorprendido y agradecido porque sabía que estaba haciendo un esfuerzo por mí.
Cuando llegamos, Casa Pepe parecía el aeropuerto de Barajas en plena huelga de controladores. ¡Nunca he visto tanta gente en el local! No nos esperaban y la alegría se les notó a todos. Victoriano dio la voz de alerta y rápidamente empezaron los abrazos. Las chicas se encontraban sentadas en una mesa y no se dieron cuenta de nuestra llegada hasta que nos acercamos a ellas. Cari, Consuelo, Manuela y Vale se levantaron con la alegría de reencontrarnos de nuevo.
Sin perder tiempo me incorporé al abrevadero. Manolo, Paco y Victoriano parecían gallinas de corral comiendo pipas. Paco me comentó que le tenían guardado en la barra otro paquete de reserva. ¡Como es cliente vips..! Por diversos motivos, no habían llegado todavía, ni Antonio López ni Pilar con el Porras. El primero llegó acompañado de una hermosa mujer. Al presentárnosla, Antonio nos dijo que se llamaba Judith, mexicana, concretamente de Jalisco (Guadalajara). Estuve a punto de emular al gran Jorge Negrete y cantar con mi torrente de voz:
“¡Ay Jalisco, no te rajes!
Me sale del alma, gritar con calor
Abrir todo el pecho, pá echar este grito
¡Que lindo es Jalisco, palabra de honor!”
Parece que me estaba viendo de mariachi: achaparrado, con el guitarrón y sombrero mexicanos, exhibiendo solo los zapatos. ¡Rápidamente controlé el impulso! Hace años que tengo el “ego” por los suelos. No sé si ya conté esta historia. Andrea dice que sí. De todas formas, los psicólogos recomiendan el recordar de vez en cuando como mecanismo de defensa. Decía que mi “yo” fue gravemente castigado en el pueblo de Porras, en Villanueva de Córdoba; concretamente en el magnífico parque acuático “Aquasierra”. A punto de tirarme del tobogán más alto, según Andrea me contó después, estaba un niño llorándole a la madre porque no quería irse antes de ver “al hombre gordo”. Serví de atracción de feria. Pero lo que más me dolió fue la panzá de reír que se pegó mi cónyuge al escuchar el comentario del infante. Bueno, volvamos a Casa Pepe.
Nada más llegar los rezagados pasamos al comedor. El Jurado tuvo el atrevimiento de señalarme la silla presidencial para ocuparla y el Victoriano salió como un león defendiendo su territorio. ¡Si es que son como niños! Antes de sentarnos todos, Antonio le informó a Judith la costumbre que tenemos de ocupar la mesa: mujeres juntas, hombres juntos. Por lo que observé, Judith se encontraba totalmente relajada e integrada en el grupo. Daba la impresión de llevar tiempo con nosotros. Y todos nosotros la acogimos de igual manera.
La comida estuvo muy bien, a pesar de que el aforo estaba completo. La charla, como siempre: ora Seminario, ora bufete jurídico, entremezclando algún chiste o sucedido. La verdad es que en cada encuentro lo pasamos mejor.
Después de los postres, Cari nos trajo una deliciosa ensaimada que rápidamente dimos cuenta de ella. La sobremesa nos la saltamos porque ya hacía frio y era un poco tarde.
Foto de grupo, abrazos y el deseo unánime de pasar unas felices navidades y un 2026 lleno de salud.
Hasta el próximo encuentro, Andrea y yo os deseamos todo lo bueno que os merecéis.
Paz y bien.
¡¡Felices Pascuas a todos!!
Antonio Estepa Romero
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