Restaurante La Casa Vieja
Alcalá de Henares (Madrid)
1 de abril de 2017
“Mi gozo en un pozo”. He tenido que echar mano del refranero para exteriorizar mi desencanto y decepción por no poder acompañarles hoy. Las circunstancias son las que mandan. “A mal tiempo, buena cara” . No voy a permitir que este contratiempo empañe mi optimismo y me impida disfrutar con su disfrute. ¡El día no podría ser más bonito! Cielo azul, ni una nube y temperatura primaveral. Un poquito fresca. Además de nosotros, no pudieron asistir por motivos de salud Antonio López, Antonio Crespo y Cari.
Sé que el encuentro se realizará en la Plaza de Cervantes, delante de la magnífica estatua de D. Miguel, obra esculpida por Carlo Nicoli e inaugurada el 9 de octubre de 1879. Hora de la cita: 12,00. No es mal sitio para el palmoteo. Temo por la espalda de Rafa; no tiene todavía el culo cerrado y se le podría escapar algún cuesco. Aunque el Vilas tiene recursos suficientes para disimular “la suelta”. Dejo a Rafa la narración del encuentro:
Pasamos al interior siguiendo la visita con nuestra guía que nos deleita con gran profusión de datos y anécdotas de la vida estudiantil de la Universidad y los personajes que en ella estudiaron o impartieron Cátedra.
Merece una mención especial la visita al Paraninfo, donde se realiza el acto anual de la entrega del premio Cervantes, así como la capilla donde está el mausoleo del Cardenal Cisneros.
Salimos de la Universidad y pasamos por la puerta del convento de las Clarisas de San Diego, famosas por sus almendras garrapiñadas (Dulce típico de Alcalá de Henares) hasta llegar al Palacete Laredo donde nos presentan a Jaime que será nuestro nuevo guía.
En este singular edificio se encuentran entre otras joyas, la Bula Papal de Constitución de la Universidad de Alcalá de Henares y los siete volúmenes de la Biblia Políglota, obra impulsada por el Cardenal Cisneros.

Desde el palacete Laredo nos fuimos al restaurante La Casa Vieja deseosos de abrevar y sentarnos, tal era la sed y el dolor de pies de todos.
Junto a la entrada del mesón nos dimos con Dulcinea y Don Quijote, descarados para que la faz fuera puesta por los intrépidos de turno y allí nos descojonamos y divertimos a la concurrencia y viandantes con nuestras gansadas y locuras vicariana-angelina.
Un breve paseo por la concurrida calle Mayor y de vuelta a recoger los coches para volver a nuestras casas. Agradecimientos a Agustín y a Leo por su hospitalidad, abrazos y un hasta Lucena o la siguiente que será a primeros de mayo.
Rafa Vilas “
No puedo dejar de referirme a las fotos que se hicieron en La Casa Vieja. ¡Qué arte más grande! ¡Qué panzá de reir me he pegao! Me han gustado todas, pero la cara de Jurado es de enmarque. Nos alegramos mucho de vuestro encuentro, y hago votos para poder estar todos juntos en la próxima.
Paz y bien
Antonio Estepa Romero
Se te agradece que conserves tu buen humor y tu facilidad de escritura para transmitir con veracidad incluso aquello que no has podido vivir. Un abrazo muy fuerte con mis mejores deseos de que Andrea y tú podáis estar presentes en las próximas reuniones.
ResponderEliminarMagnífico paseo de un grupo de amigos, por un rincón entrañable de nuestra historia cultural y literaria, perfectamente comentado.
ResponderEliminarUn abrazo.
Juan Martín.
Amigo Antonio, te felicito por la excelente crónica, narrada en compañía del amigo Vilas. Formáis un equipo insuperable. Esas maravillosas fotos que ilustran el día tan estupendo que pasamos.
ResponderEliminarEs verdad que os echamos mucho de menos, igual que a Cari, Crespo, Antonio Lopez, Vale y Paco Ruiz. Lo tuyo es doblemente valioso, pues estoy seguro que lamentaste mucho no poder estar y encima tienes que contar lo bien que nos lo pasamos nosotros. Lo dicho, de oreja y rabo para los dos toreros.
Recibe un fuerte abrazo.
Gracias, compañeros, por vuestras siempre generosas palabras. Un abrazo.
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